Archivo de la etiqueta: venezuela

Extrañando mi propia tierra

calles-capital-vacias-enero_NACIMA20140101_0087_6

Carnavales patéticos. Así es la manera de decirlo. Hubo una época que me encantaba quedarme en Caracas en días de asueto. Disfrutar la ciudad, las plazas, las calles vacías, el metro, el ateneo, ver cine de autor en la Benacerraf, El Hatillo, el gusto de hacer mercado en días de total tranquilidad, ir a Farmatodo a comprar un antojo, comprarme un helado de palito y ver a los niños disfrazados jugar con papelillos. Sorprenderme que existe aún alguno que lleva el disfraz del Zorro. Tomarse una cerveza en El León y después volver a casa tranquilamente a las 11 de la noche. Estacionar el carro en la calle.

Las calles estaban vacías. Si, como no. Pero en estos días es una locura ir a caminar a Sabana Grande porque a algunos fascinerosos les da por subirle el tono al carnaval a carajazo limpio. Además la cosa se ha puesto poco interesante, que los trajes de princesa, Superman y la mujer maravilla pasaron a uniformes militares o de algún político preso. Y hablando de eso… la fecha se da para recordar las protestas del año pasado, ahora con el chance adicional de que si puedan dispararte legalmente.

Comerse un helado de palito, algo así como un pastelado, para mí es romper una regla. Azúcar no. Pero no es posible. Conseguir un helado EFE es imposible en una plaza de esta ciudad. Lo peor del caso es que cuando uno se traslada en moto, eres capaz de cubrir todo el territorio en una sentada. Realmente me quedé con el antojo.

Ni hablar de la cerveza. La ciudad está oscura, triste, aburrida, sin la música escandalosa que la caracteriza, sin los culitos morenos de playa con ganas de rumbear un domingo de carnaval, sin los mesoneros insolentes del León, sin la insoportable necedad de ir al San Ignacio a ver carajitas y tomarse una birra. Mucho menos comerse algo, porque todo se va acabando y por ser feriado, reponer el inventario es muy difícil.

Extraño la Benacerraf. Era mi sala favorita, aunque en la de la cinemateca se podía fumar, esa sala fue la escuela de cine más importante que tuve. Es más, extraño el ateneo con sus obras de teatro frikis, su plaza llena de cigarrillos y el Rajatabla después de comprar muchos libros muy baratos que me leía en una sentada en algún banco de la plaza. Si es que no te ponías a jugar fuchi. Las luces de la ciudad se han ido apagando. Tanto, que las pocas luces que quedaban en la ciudad se han ido yendo.

Sé muy bien lo que pasó. Se llama estupidez. Y ahora anhelo la misma ciudad en la que solía vivir, en la que vivo y ya no está. Estoy seguro que hay algo mejor que está aquí, en esta misma ciudad, que no se ha ido. Que esta por volver. Que hay que buscar.


No nos quejamos

Ya llega a un punto tan terrible que ya no nos quejamos en la vida, solo decimos la verdad, porque cualquier cosa que digamos sobre lo que pasa en Venezuela queda corta a lo que sucede en realidad y creo que mucha gente que vive afuera no lo entiende hasta que pisa Caracas y sufre realmente la ciudad.

Asesinar a una ex miss Venezuela (que son algo así como u emblema en nuestro país) pasa por debajo de la mesa ante tanta cosas que pasa todos los días; estamos tan acostumbrados al escándalo que un hecho como este deja de ser sorpresivo y doloroso, precisamente, porque la costumbre nos ha llevado a perder la sensibilidad ante tanta cosa que ocurre, creo que porque es tan rápido que no nos da tiempo para lamentarnos con honestidad.

Y así, la esquela digital deja correr los hechos, las reacciones, las declaraciones, los detalles de minuto a minuto, y deja de ser un evento realmente terrible para convertirse en una página más de un diario un siete de enero, y mañana tendremos en los titulares la aprehensión de los delincuentes (que hacen lo mismo todos los días), quienes terminarán en Tocorón, una cárcel que más que ser un reformatorio, es una escuela terrible de la violencia que supera a los mismos presos.

Nada que decir sobre el sistema de que nos quejamos siempre, porque no nos quejamos, porque simplemente cualquier cosa que opinemos es un ápice de la realidad, pues si supiéramos la verdad, no nos quejáramos tanto, algo hubiésemos hecho “bien”.


Ante la rectitud y la elegancia… unas palabras

Debo reconocer que una cosa que cuesta muchísimo es manejar una comunidad, en especial cuando se trata de gente diversa que piensa, cree y afirma que tiene la razón. Basta para ello tener un acercamiento en una junta de condominios: apenas el asunto de la convocatoria hace hervir los cabellos a más de uno.

A eso me refiero, la diversidad de opiniones siempre genera resquemores, y en aspectos muy particulares algunos roces que siempre existen por cualquier razón (los detalles no importan). Hay que entender que la comunidad es un aspecto vivo, que se mueve, que piensa por si sola, por encima a la conciencia personal.

Así es community Manager Venezuela: una herramienta llena de gente, de personas con opiniones, con ideas, que compite y colabora, que intercambia y se pelea. Normal. Sin embargo…

Creo que la autoridad que tengo dentro de la comunidad parte desde su inicio, no porque sea mi idea: sé, respeto, comparto el liderazgo de Carolina en el grupo y agradezco el esfuerzo que ella hace para que esta comunidad se mantenga, y eso pasa por sus acuerdos y negociaciones para hacer de esta plataforma una herramienta prestigiosa que reúna, como lo hace, a las personas interesadas en el tema de la comunicación digital, así como también a esas personas influyentes dentro del ámbito digital.

Por otro lado las iniciativas que se mantienen dentro del grupo son fundamentales. Tener una red de trabajo como la que tenemos hoy hace que las cosas sean más complejas, lo cual requiere mucho trabajo, mucho detalle y muchas ganas de seguir haciendo cosas para que esta plataforma tenga éxito.

Estoy consciente y doy fe que esta labor se hace cuesta arriba a causa de las responsabilidades personales (somos community managers, content managers, coordinadores de cuentas, gerentes de mercadeo, jefes de estrategias digitales, periodistas… de eso comemos) y es probable que esta plataforma no tenga el éxito que esperamos… de eso nos encargaremos más adelante, pero por lo pronto, hay muchas cosas que ir afinando poco a poco para que esta herramienta sea lo que deseamos que sea para todos.

En ocasiones las decisiones que se toman nos ha llevado a discusiones acaloradas, que hemos solventado con conciencia los razonamientos y entendido que hay cosas que tienen ya su brecha abierta y que ello remite a beneficios para quienes tomamos las decisiones ejecutivas: para nuestros asociados, nuestros participantes y seguidores.

Muchos saben que es eso… tomamos decisiones todos los días.

Ello me lleva a considerar la siguiente reflexión, y no se trata de una condición genuflexa ante el administrador del grupo (nos hemos dicho nuestras cosas, pero nuestra amistad y camaradería está por encima de eso): no voy a aceptar el desprestigio de una comunidad que ama lo que hace y que por eso nos sigue y está con nosotros. Todos los que están aquí han sido respetuosos, y en los momentos de crisis, hubo gente que se despidió elegantemente cuando tuvo sus diferencias, gente que en lo personal, respeto, admiro, escucho y converso eventualmente, porque sigo pensando que son valiosísimos para la profesión. Para ellos, gracias por su aporte cuando nos acompañaron, en ocasiones creo que su propuesta es necesaria.

Pero… siempre hay un pero… no tolero gente que ha hecho de su labor, por razones y discusiones personales, el desprestigio a una comunidad que se hace todos los días gracias a la colaboración de cientos de amantes de lo digital, no lo tolero. Mi aplauso a los que, pese a sus diferencias, siguen apoyando este proyecto y han echado andar el suyo, pero no acepto el ataque verbal por distintos medios y canales, el ataque estructural, el hackeo descarado, y el insulto grosero y triste de la histeria. Los asuntos personales deben dirimirse en el plano personal, punto, de otra manera pasan al plano de la histeria y la falta de respeto a la privacidad personal de los interesados en estas cosas: es decir, no me interesa.

Espero que esto tenga un resultado sensato, porque si no… realmente me da mucha pena, pero al final, nosotros somos su problema…

Marco Gonzalez V.
Comunicador Social
mtgonv
@mtgonv


“SIENTETE COMO UN IMBESIL” (SIC)

No es cuestión de hablar de moral, ni de ética ni de un carajo. Me sabe quién sea el Presidente de la República, me saben sus militares, sus esbirros y sus dólares. Ahora más, siento que soy un inadaptado entre los desadaptados en un país de oportunistas y ladrones, y casi rayando en lo pendejo.

Se me ocurrió el sábado, muy bien pensado y sin ninguna carencia o pasión escribir por Twitter lo siguiente “No sé cómo sentirme: como un pendejo que no fue a robar #daka o como un ciudadano incorruptible, pero sin electrodomésticos”. Hubo muchos RT y Favoritos, pero no faltó el comentario de un seguidor de huevito con 12 seguidores, regalándome su primer tweet: “SIENTETE COMO UN IMBESIL (SIC)”… Bello, más allá del hermoso error ortográfico, la respuesta fue fenomenal, por lo que escribe semejante fenómeno, claro está. Después, su segundo tweet en la vida fue “@NicolasMaduro bravo Presidente duro con las zapaterías del estado Monagas”… eso empeoró las cosas. No pude detenerme en considerar todo esto como un venezolano común y corriente con una frase cliché: Este país se fue a la mierda.

En la mierda estamos…

Bueno. No tenemos que comentar nada sobre el asunto legal de esta borrachera. Cualquiera consideraría que la cosa debe ir a lo legal con el cierre de la empresa, un juicio, un remate judicial de los productos, la liquidación de la empresa y tal, pero como en este país las cosas son como son y todos son unos arrodillados al estado, no podemos pensar que esto sea posible. Simplemente el presidente dijo “que no quede nada en esa mierda” y salió la Fuerza Armada a controlar el saqueo. Ese es el punto que no estoy de acuerdo.

En mi pueblo eso es instigación a delinquir de Presidente hacia abajo, y en un país normal, eso se traduce a una investigación tipo Nixon y algunas responsabilidades bien llevadas donde seguro no cae Nicolás ni por asomo, pero esto es un delito que nadie está en la capacidad de acusar, y por supuesto, de sentenciar, porque aquí, nuestra Justicia se reparte en una cuerda de arrodillados al régimen.

Yo estoy de acuerdo, obviamente, que todo lo que está pasando en la calle es de arrancarse los cabellos: no sabes cuánto cuestan las cosas mañana, no puedes planificar tu presupuesto y a medida que pasa el tiempo, las cosas están, peor y peor, y peor, y peor.

Ellos afectan al consumidor final, arrastrando su moral y su necesidad, o su codicia por un Televisor arrechísimo Led de 60 pulgadas (cada quien que lo vea como le venga en gana) que no podrían comprar ni con un extra crédito financiado a 24 meses con un sueldo de empleado público como debe ser, porque este país ha desbancarizado a la gente, ha distorsionado la economía de consumo, ha roto toda la realidad con un control insoportable e inmensurable, estomacal y medalaganario de una economía que por donde va, no lo entiende nadie, ni que resucite Domingo Maza Zavala.

No es el dinero, es el alma

Debo reconocer que no sólo estoy asqueado del gobiernito este que tenemos desde hace 15 años. Estoy realmente decepcionado que nos prestemos al asedio económico del comercio que vende en bolívares y compra en dólares, porque este desbarajuste cambiario sólo tiene una responsabilidad, y es el gobierno.

Pero lo realmente triste de este asunto es qué es que ha hecho esta triste realidad en el alma de todos los venezolanos, sacando lo peor de cada cual, por la obvia razón de que alguien tiene que poner el pellejo, pero yo no voy a ser. Es comprensible, pero la vaina tampoco es así como se presenta.

Creo que esta situación nos ha denigrado a lo más bajo, y creo que esto es lo que quiere esta gente, que nos convirtamos en unos arrastrados por sentirnos felices de robar, asaltar un local que, obviamente, es tan corrupto y usurero como es el estado, y que hoy, muy convenientemente para un gobierno que está en elecciones, consiguió su Chinito de CADIVI.

Entender que estos tipos incurren en la usura desmedida y que merecen un castigo… si… pero para eso está la constitución y las leyes, algo que parece que se les olvidó desde que se enfermó Chávez.

Estoy triste de pena. Que les puedo decir, este país no se fue a la mierda, ella llegó para quedarse.


Rumbo a los Cuarenta…

Estuve alejado de los teclados en estos días electorales. Además se sentirme terrible físicamente, había decidido no hacerlo desde las elecciones pasadas.

La muerte del presidente no me impactó. Era algo natural de alguien que no atendió las cosas a tiempo y debo reconocer que eso confirmó que el carácter ya resabido de que Hugo era más tozudo de lo que imaginaba. Conversaba con Borges en estos días y me decían que era de esperarse. El presidente era tan duro que es imposible considerar que soltara le poder por su enfermedad. Las cosas sucedieron como se esperaba.

Esto devino en una campaña electoral que inició desde las exequias del finado: con un candidato ausente, para elegir a un candidato fantasma, arrecostado y furibundo, pero ese no es el tema: el asunto es que Nicolás asegura la continuidad de un proceso que para mi, tiene hoy una dirección muy distinta a la que tuvo con el comandante, que ya de por si era incierta.

“Socialismo”, eso que ellos le llaman socialismo no es ni por asomo lo que en aquellos años de formación política nos hicieron entender los trasnochados… Y miren que tengo un Padre Economista, así que mi visión de socialismo es más entendida desde la teoría crítica y no como un fundamento político, así que eso de “socialismo desde lo social” es poco serio, una perspectiva paternalista y electorera, así como va… 14 años de lo mismo, pero no es socialismo.

La campaña duro una pendejera. De hecho, ni me di cuenta. Escuche a Henrique una o dos veces. A Nicolás… Bueno… Así como que escucharlo… No… Honestamente no decía absolutamente nada… Salvo algunas moqueaderas víctimizantes y constantes referentes in memoriam. Se me olvidaba… El pajarito y sus silbidos, para terminar todos los discursos entregando unos recursos para algún proyecto de lo que sea. Los estudios del discurso lo estructura a uno a no tener opiniones personales cuando analiza: te obliga a atender a estructuras, a marcas lingüísticas  al análisis de los procesos y las calificaciones, a enfocarse en el tono y el tenor, es distinto que cuando uno escucha con el estómago, y mi estomago no estaba en condiciones de seguir escuchando.

Por eso el Internet proveía gran parte de la información de la campaña a la cual estaba negado. Sabía para quien iba mi voto, pero no estoy dispuesto a entregar mi tiempo a proselitismo inútil… De hecho, las famosas marchas me incomodaron rato largo:  “¿y tú no vas a la marcha?”, me reclamaban algunos. Mi respuesta era idéntica a la que doy cuando preguntan por qué no soy cristiano. “Detesto la militancia de base… Eso es lo que pasa”, y eso me sigue pasando…

Sin embargo, pareciera que a nadie le interesa que esto cambie. Mientras más pobres, mejores votos. Mientras más necesitados, más maleables. Mientras más poder “pal pueblo”, más poder para sus representantes. Y discutimos de gobernabilidad, de derechos políticos, de presupuesto y de autonomía… Con los mismos iletrados hambrientos y consecuentes, fieles y demócratas… Ávidos de oportunidad. ¡Carajo! Así si es fácil hacer política.

Por eso estoy harto que la política sea una moda y no una manera de hacer patria, de buscar el bien para todos y no para el 51,3 por ciento de votos seguros, orgullosos y vilipendiados que creen el discurso laxo y hueco de un campeón sin batalla. Estoy harto de que nos conformemos con el menos malo cuando aquí hay tanta gente buena que podría hacer de este país algo más que un bonito lugar para vivir… Que no es suficiente. Soy venezolano, y así como tenemos sangre libertadora, merecemos exigir mejores hombres y mujeres, mejores políticos, mejores resultados, no esto…

Voto… Voto sin creer que podemos salir adelante… Sin fe en un país que no tiene fe en si mismo. Sin esperanza que podamos entender que Dios nos dio el paraíso a nosotros y que lo convertimos en una fiesta reguetonera y borracha.

Fe… Fe es lo que tiene uno antes de morir cuando pretendes que te perdonen todas las cabronadas que hiciste en vida. Pero estoy a punto de perderle la fe a mi país… Y eso es muy malo, porque quiere decir que algo se esta muriendo en alguna parte de la conciencia…

Estuve alejado de los teclados, si; pero no de la reflexión y de la acción política. Creo en la política, en la oportunidad con responsabilidad, en el trabajo, en civilismo y en la ciudadanía activa… Pero no se si creo en mi patria, que no me ha dado nada, mas que unas ganas de luchar que al final no se donde se me fue quedando.

Venezuela merece algo mejor. Para bien o para mal, Chávez hizo lo que le tocaba y sabia lo que hacía, jodió un gentío… Pero este, inconcientemente, nos va a joder a todos.

40 años voy a tener en las próximas presidenciales y no hemos tenido nada distinto en que creer o con qué comparar: Conocí a Hugo a las 11, vote en su contra a los 19, a los 20, a los 21, a los 22… A los 34 y después de muerto voto en su contra… Y lo lamentable es que nuestra conciencia política de mi generación es chavista, no conocemos algo mejor o peor… Voy rumbo a los 40 y voy a seguir votando, sin casa, sin carro, sin una cuenta en dolares como la mayoría de estos cabrones… y posiblemente en contra.


El Papa, Chavez, los medios y el síndrome Discovery Channel

Estuve terminando mi reposo justamente cuando se anuncia públicamente la muerte de Chávez, y digo públicamente por que sigo manteniendo mi duda, razonable, de que el presidente murió cuando murió y todo ese cuento… ese día Caracas se convirtió en un estacionamiento y yo tuve que volver a mi casa desde la clínica en la que me estaba viendo con el matasano, a pie, a punta de muletas. Nuevamente, entre la molestia de la pierna y todo, me acordé nuevamente de la madre del finado, pero esta vez para mis adentros: uno no sabe con quien se puede topar por la calle.
En medio de todo esto, yo andaba medio pendiente de la situación del Vaticano (y uno dice, y que carajo tiene de interesante una vaina que pasa tan lejos) y quería estar al tanto de la situación del Cónclave de la iglesia católica, pero con el asunto de sentirse mal, y ahora el tema de presidente recién fenecido, pues era poco lo que uno podía enterarse, o centrarle la atención, siendo más sensatos, de lo que pasaba del otro lado del charco.
Comenzaron las loas al Presidente, los actos conmemorativos, los traslados magistrales, los días sin trabajo (eso si que es malo malísimo), los lutos aletargados y postergables (así como si Venezuela le estuviera ganando a Italia y el arbitro Argentino se le pasa la mano con el descuento solo para que te encajen un gol… bueno, así), y las horas incomprensibles de discursos sentimentales e ideologizados, de marchas militares y de la insoportable voz del tipo del canal ocho con su voz acartonada y apesadumbrosa.
A todas estas llevaba, sin mentirles, más de 46 horas viendo el asunto, de canal en canal, de tema en tema, de cuentos, actos, noticias, chismes, diretes, opiniones, tweets que vienen y van, y finalmente, coño, insultos, groserías, mentadas de madre, ataques, fotos pendejas de lado y lado, actualizaciones tras actualizaciones, y una cantidad de pendejadas que ni te cuento. Cuando menos nos dimos cuenta, estábamos en campaña. Me obstine a tal punto que amenacé a mis amigos de llenarle el TL de fotos de animalitos tiernos y de actualizaciones de juego, para ver si la cosa empezaba a bajar las aguas. Pero nada… yo creo que les gusta los gaticos graciosos a esta parranda de ociosos, porque nadie le bajó la mecha a su campaña en apoyo del Maduro o El flaco…
A todas estas, del Papa, pues ni papa…
Me obstiné… apagué la computadora y cambié a Discovery. Lo juro, no he visto ni el traslado al cuartel de la montaña, ni los discursos de uno o de otro, ni los actos protocolares del traslado del Presidente, ni los cañonazos, ni las pendejadas del comando de la unidad, ni las del ministro de la defensa, ni de las mentadas de madre entre los acandidatos, ni mucho menos, al perro adoptado por la Guardia Nacional. Todo lo que sé, pos lo he visto después, leyendo lo que me cae por las manos, anacrónicamente…
Ya en Dicovery, descubrí como se hace una botella de aluminio, un lápiz de grafito y una cadena de bicicleta.Vi cosas en History de la Segunda Guerra Mundial que ni sabia, y aprendí yo no se cuanta cantidad de platos buenisimos para comer más sano, así como también aprendí sobre lo sorprendente de los cuerpos de los practicantes de artes marciales, que pueden hacer cosas que por lo general una persona normal no puede hacer.
Ya para ese momento, me preocupaba menos por el presidente y me estaba acordando… verdad que el Papa lo eligen por estos días…
Por fin, como siempre por Internet, me enteré de quienes eran los posibles papables en el cónclave que se estaba produciendo en Roma… De entrada me interesé mucho por el argentino, por su curriculum, por su carácter, por su actitud ante su espiritualidad, por su fortaleza. Honestamente ni sabia que era Jesuita. Creo que me llamó la atención otras cosas de él. Otros papables eran interesantes, sin embargo hubo cosas que no me gustaba de algunos de ellos, otros, me parecían interesantes. Pero, ¿qué carrizo puede interesarle a un tipo tan crítico a la fe como yo que el Papa cambie? ¿qué sea este o el otro? Sea como sea, el Papa iba a ser Papa sin que me interesara o no, pero había algo en todo este lío que mi interés iba subiendo. Pero en CNN y todos los demás canales, no paraban de hablar de Chavez y sus excequias.
En lo personal, me sentía un tipo menos aburrido, más culto, con mejores habilidades para la alimentación sana, y más informado sobre las cosas menos mundanas y menos intoxicado, o Infoxicado de pendejadas políticas del país en el que vivo… es más, estuve considerando ni siquiera ir a votar, cosa que se me pasó porque tengo un corazón sumamente político y contra eso ni mi páncreas puede. Al fin y al cabo, yo que tengo fama de escribir muy mal de este gobierno y seguramente de los que vienen, preferí no referir comentario alguno sobre el tema, primero porque no me parecía oportuno. Mi opinión se conoce, punto. No era necesario en este momento tan sensible, ponerse a decir impertinencias.
Por si las dudas, sigo creyendo que este país ido al carajo. No deja de interesarme, pero las cosas que uno ve y siente que pueden ser mejores para el alma y el corazón son en este momento más importantes…
Un día, ¡al fin!, pude saber algo del Papa en CNN. Todo estaba empezando a moverse hacia los temas de la fe, hasta el Sr José Levy estaba en el Vaticano, que ya era bastante decir… Cuando supe había pegado la quiniela y que el Papa era el argentino; y mucho más, que era Jesuita, me alegró muchísimo más: sentí que todos estos años de ideas y de estudios, de años de repetición tras repetición de valores e ideologías en un colegio de hombres se sotana negra y cara de culo, eran hoy un compromiso mayor, que ese pacto de pobreza que necesitaba la iglesia en la que yo creía, era posible hoy.
Aún no creo que eso es lo que le espera a mi país, quizás por eso me distraje y me dediqué a considerar cosas más importantes, como mi fe, que si me preguntan, aún no sé por dónde la dejé, pero seguramente la encuentro pronto, así como mi pasión por mi país, y más allá, mi pasión por la política como un instrumento de fe para aquellos que desean que su vida cambie, obviamente para mejor.
Considero que una cosa tiene que ver con la otra, sólo que en distintos planos. La fe y la justicia se llevan de la mano, y creo que después de tantos años, sigo caminando torcido por el camino derecho. Esperemos que los medios y los periodistas, puedan entender esto que sucede en este mundo y hacia donde deben ir las cosas, porque sin ellos, mejor dicho, sin nosotros, la visión del mundo de aquellos que creen que somos honestos y humildes con nuestras audiencias va a terminar de explotarnos en la cara, y eso sería terminar de derrumbar esta torre de cartas que sólo le queda una brisa para que todo se caiga.
Cierren la ventana, que estamos en campaña, tenemos Papa Jesuita. Sin Embargo, los periodistas no terminamos de entender que nuestro compromiso es con la gente y no con el poder, como no lo entiende la política y la iglesia, pero si lo entiende Dicovery Channel.


A %d blogueros les gusta esto: