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No somos tan idiotas los de allá afuera…

3643679860_5345186e6b_zEn medio de este sálvese quien pueda, diría mi compadre y amigo JPM, esto de permearse con la base (frase asquerosamente política), con el trabajador de a pie (sacado de los anales del sindicalismo inactivo, es decir, todo el sindicalismo), con esa gente que trabaja que jode como uno para ganarse la arepa (esa si es mía), te das cuenta que nos ha costados mucho darnos cuenta que esta situación no se aguanta, y por más prebendas, la plata se acaba.

Y la plata se acabó…

El “bachaqueo” es una palabra exquisita. Denomina al trabajador que se redondea como fuere, sacrificando tiempo, dinero, influencia y en algunos casos, estrategias de disuasión y se gana los reales llevando productos de primera necesidad (otras no tanto) a las personas que están dispuestos a pagar por ello. Es decir: ese negocio vale lo que cuesta. El asunto es que de eso se trata el libre mercado: si hay quien te lo compre, ese es el precio.

“Susto”… libre mercado, eso que es de derecha que asusta a los trasnochados.

Pero el motorizado lo entiende. Él sabe que la vaina esta fea. Él es el que mueve gente por toda la ciudad y conversa con todo el mundo: Con sus pasajeros, con sus panas de la línea, con la gente de la empresa a la que le hace la encomienda, con la gente del banco. El conoce la los choros y le encantaría sonarse a más de un malaconducta, pero es un hombre que trabaja y prefiere eso a ensuciarse las manos.

Ese trabajo es de otro, pero no lo hace.

El motorizado, mi pana con el que me monto los días de premura, me cuenta todos los días una historia distinta de cómo la gente está llena de hastío y se pregunta “¿qué vamos a esperar? ¿Qué diciembre nos corten el cuello?”.

Este pana que vive la calle dice que no se creen el cuento del choro asesino malandrito de cuello blanco “metido en la política”, que canta como un canario y no ha recibido ni un carajazo. No le extraña que haya infiltrados que por favores y por poder, crean que se pueden comer la luz y no caerse. Él dice la gente que no se cae a coba. Claro… nadie queda impoluto en este zafarrancho.

Pero que… que es lo que va a suceder. La confianza por los poderosos no va a cambiar por un canario que canta en contra de sus detractores. Además, ya no hay real para comprar conciencias, y los billetes de a cien valen más por el papel que por lo que cuesta. La plata no vale y además se acabó. La gente no es tan idiota en la calle.


Rumbo a los Cuarenta…

Estuve alejado de los teclados en estos días electorales. Además se sentirme terrible físicamente, había decidido no hacerlo desde las elecciones pasadas.

La muerte del presidente no me impactó. Era algo natural de alguien que no atendió las cosas a tiempo y debo reconocer que eso confirmó que el carácter ya resabido de que Hugo era más tozudo de lo que imaginaba. Conversaba con Borges en estos días y me decían que era de esperarse. El presidente era tan duro que es imposible considerar que soltara le poder por su enfermedad. Las cosas sucedieron como se esperaba.

Esto devino en una campaña electoral que inició desde las exequias del finado: con un candidato ausente, para elegir a un candidato fantasma, arrecostado y furibundo, pero ese no es el tema: el asunto es que Nicolás asegura la continuidad de un proceso que para mi, tiene hoy una dirección muy distinta a la que tuvo con el comandante, que ya de por si era incierta.

“Socialismo”, eso que ellos le llaman socialismo no es ni por asomo lo que en aquellos años de formación política nos hicieron entender los trasnochados… Y miren que tengo un Padre Economista, así que mi visión de socialismo es más entendida desde la teoría crítica y no como un fundamento político, así que eso de “socialismo desde lo social” es poco serio, una perspectiva paternalista y electorera, así como va… 14 años de lo mismo, pero no es socialismo.

La campaña duro una pendejera. De hecho, ni me di cuenta. Escuche a Henrique una o dos veces. A Nicolás… Bueno… Así como que escucharlo… No… Honestamente no decía absolutamente nada… Salvo algunas moqueaderas víctimizantes y constantes referentes in memoriam. Se me olvidaba… El pajarito y sus silbidos, para terminar todos los discursos entregando unos recursos para algún proyecto de lo que sea. Los estudios del discurso lo estructura a uno a no tener opiniones personales cuando analiza: te obliga a atender a estructuras, a marcas lingüísticas  al análisis de los procesos y las calificaciones, a enfocarse en el tono y el tenor, es distinto que cuando uno escucha con el estómago, y mi estomago no estaba en condiciones de seguir escuchando.

Por eso el Internet proveía gran parte de la información de la campaña a la cual estaba negado. Sabía para quien iba mi voto, pero no estoy dispuesto a entregar mi tiempo a proselitismo inútil… De hecho, las famosas marchas me incomodaron rato largo:  “¿y tú no vas a la marcha?”, me reclamaban algunos. Mi respuesta era idéntica a la que doy cuando preguntan por qué no soy cristiano. “Detesto la militancia de base… Eso es lo que pasa”, y eso me sigue pasando…

Sin embargo, pareciera que a nadie le interesa que esto cambie. Mientras más pobres, mejores votos. Mientras más necesitados, más maleables. Mientras más poder “pal pueblo”, más poder para sus representantes. Y discutimos de gobernabilidad, de derechos políticos, de presupuesto y de autonomía… Con los mismos iletrados hambrientos y consecuentes, fieles y demócratas… Ávidos de oportunidad. ¡Carajo! Así si es fácil hacer política.

Por eso estoy harto que la política sea una moda y no una manera de hacer patria, de buscar el bien para todos y no para el 51,3 por ciento de votos seguros, orgullosos y vilipendiados que creen el discurso laxo y hueco de un campeón sin batalla. Estoy harto de que nos conformemos con el menos malo cuando aquí hay tanta gente buena que podría hacer de este país algo más que un bonito lugar para vivir… Que no es suficiente. Soy venezolano, y así como tenemos sangre libertadora, merecemos exigir mejores hombres y mujeres, mejores políticos, mejores resultados, no esto…

Voto… Voto sin creer que podemos salir adelante… Sin fe en un país que no tiene fe en si mismo. Sin esperanza que podamos entender que Dios nos dio el paraíso a nosotros y que lo convertimos en una fiesta reguetonera y borracha.

Fe… Fe es lo que tiene uno antes de morir cuando pretendes que te perdonen todas las cabronadas que hiciste en vida. Pero estoy a punto de perderle la fe a mi país… Y eso es muy malo, porque quiere decir que algo se esta muriendo en alguna parte de la conciencia…

Estuve alejado de los teclados, si; pero no de la reflexión y de la acción política. Creo en la política, en la oportunidad con responsabilidad, en el trabajo, en civilismo y en la ciudadanía activa… Pero no se si creo en mi patria, que no me ha dado nada, mas que unas ganas de luchar que al final no se donde se me fue quedando.

Venezuela merece algo mejor. Para bien o para mal, Chávez hizo lo que le tocaba y sabia lo que hacía, jodió un gentío… Pero este, inconcientemente, nos va a joder a todos.

40 años voy a tener en las próximas presidenciales y no hemos tenido nada distinto en que creer o con qué comparar: Conocí a Hugo a las 11, vote en su contra a los 19, a los 20, a los 21, a los 22… A los 34 y después de muerto voto en su contra… Y lo lamentable es que nuestra conciencia política de mi generación es chavista, no conocemos algo mejor o peor… Voy rumbo a los 40 y voy a seguir votando, sin casa, sin carro, sin una cuenta en dolares como la mayoría de estos cabrones… y posiblemente en contra.


Discutir pendejadas por Twitter…

Soy vecino de Palo Verde por elección. No nací aquí. Más bien fue el lugar perfecto para iniciar una vida nueva. Muchos piensan lo mismo que yo, de hecho, muchos de mis amigos viven por ahí. Pero, si me preguntan, los vecinos de Palo Verde se parecen muchísimo a los del Hatillo.

Quizá mi visión compartida de la política y de la ciudadanía es mucho más dispuesta a lo que el ciudadano puede hacer fuera del estado que lo que puede hacer con el, mucho más con la existencia de los consejos comunales y los comité de participación ciudadana. Capaz aun no tengamos la capacidad de entender que somos los responsables de lo que pasa en nuestra comunidad al pasar por un lado al hueco, taparnos la nariz al pasar por la basura, o “dejar las cosas así”, cuando la violencia nos cae de plano. De eso se trata.

Esto de ser periodista dedicado a la comunicación digital y con una visión civilista hace que tenga una manera de ver las cosas un poco distintas a los demás, mucho más cuando no existen medios donde se puedan denunciar los problemas de una comunidad, porque por aquí  todo está bien, siempre y cuando el gobierno no nos desagrade.

Sea como sea… No voy a cambiar mi manera de pensar… La responsabilidad de nuestras comunidades es compartida…


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