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“La Vida Cambia” by @aakelarre

Ana y yo ya hace unos cuantos años!

Tuvimos la noche para conversar como desde hace mucho tiempo no habíamos hablado, y eso que lo hacemos a menudo. Fue una conversación bonita, amena, llena de recuerdos de lo que fuimos y lo que somos ahora. Sin discusión alguna, hubo una frase importantísima que celebramos por un segundo con un murmuro… “si, la vida cambia”.

Sería torpe e inmaduro creer que eso no es así. La vida es un animal mutable y silencioso que apura el paso de vez en vez y que ofrece sin discusión cosas nuevas que mostrar. La vida cambia y hay que vivirla sin arrepentimientos como un instante, que pasa así, como un instante. Recuerdo que hablamos de esas cosas que hemos dicho en ocasiones y que hoy son el símbolo de lo que somos “y que nunca pensamos que íbamos a ser”. Y lo más arrecho de todo, es que estamos orgullosos de ello.

También hablamos de los de dejamos de hacer… Y creo que esta lista es larga. Con los años hemos dejado en el camino a gente, sueños, vicios, cosas, pero sobre todo amores que sabíamos que no nos convenía. Y creo que de eso se trata aprender: considerar a esos amores insanos, las cosas innecesarias, los vicios dañinos, los sueños inalcanzables y la gente… Bueno, la gente… Eso es un tema de otra historia. Eso es una de las cosas que nos hacen madurar, saber lo que nos conviene y lo que no, y más que entenderlo, asumirlo: “ya no tengo 28”.

Más aún… Hablamos de lo que seremos, lo que seremos mañana, ahí, en la vuelta de la esquina y del terror que eso causa, pero así son las cosas… Por eso es que uno tiene la mala tendencia de buscar respuestas, quizá, en los sitios más extraños: en la adivinación, en la bruja que fuma el tabaco, en la tipa que echa las cartas, en el tipo que revisa tu mano, en las estrellas. Pero por más que busques respuestas en donde y con quien sea, lo único seguro es que la vida cambia, y por más temores que arrastres, va a cambiar, quieras o no y te va a enseñar todos los días que eres parte de ese cambio. “La vida cambia, tu cambias, las cosas van a cambiar”.

Todo esto ocurrió preparando unas cositas para la piñata de Santiago, que es en 15 días. Y después de casi dos años… ¿Cómo ha cambiado todo no? Y lo que falta…

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El Asuntuoso dilema de ser Padrinos

Santiago llegó después de nueve meses, como era de esperarse cuando de un embarazo se trata. Ante tanta espera, estuvimos acompañando a Ana y a Pascual en el asunto, ya no como espectadores, sino como veedores certificados con sello de calidad Norven. Pero, de ahí a esperar ser padrino por ello, pues ni tanto.

Finalmente, me cayó de sorpresa la idea de serlo y debo reconocer que me agradó bastante, precisamente porque si ya había un vínculo poderoso entre lo pasado, era muy interesante afianzarlo hacia el futuro. De esas cosas no se hablan, pero se sabe… Lo sabe uno que mi relación con mis padrinos ha sido sumamente efímera, con sus temporalidades pasajeras excepcionales. Ya la experiencia me había dado la oportunidad de ser el padrino de Eliani, pero debo aceptar que en cualquiera de los casos, no sé como manejarlo… pero lo hago… no mejor que mis padrinos, pero lo sigo intentando.

Pero crecen demasiado rápido.

El chiquitico de hace dos meses es un hombrecito que se estira más rápido de largo a más largote de lo que ya era. Su carita se madura, sus manitos también. me cuesta cargarlo, pero cuando lo hago me cuesta soltarlo. Me cuesta entender que es una delicada criatura, porque sigue siendo un bebe, pero por dentro tiene algo, debe ser el carácter, o la fortaleza, o el alma, o la energía, ¡qué se yo!, lo único que sé es que pronto le va a quitar el carro a la mamá si se descuida.

Eliani es el ejemplo que reafirma aquella promesa que hice y que significa eso de lanzar las flechas más alto, porque más lejos caen. Sin embargo, ella es un ejemplo que indica que la vida no es más que eso que te ponen en el camino, y no dudo, que cada cosa que la vida le ponga, tengo, debo y quiero apoyarla.

Cómo se quiere a alguien que no tiene nada que ver con uno, pero que uno ve crecer, que te pide la bendición cariñosa y te abraza inocente. Como se quiere a un niño que llora y zurra y a la bisconvexa, pero que pronto le gustarán los carritos, los legos y el Playstation, que le gustará el Barcelona como el pae y el padrino y odiará el béisbol como se odia esos orígenes tercermundistas y malcerveceros como yo… Cómo se quiere a una niña que con todo el corazón le brillan los ojos de travesura. Como se quiere a un niño que sabes que por genética será un peligro a los 15 cuando le robe el carro a la madre para ir a buscar niñas al Cristo Rey y que tendré que salir a defender, porque ese es el compromiso…

Y me respondo, como siempre me respondo con estas cosas: “Con paciencia, Marco González, con paciencia”.


Una Paella Dominguera

Hay domingos particulares en la vida. Domingos en los que uno dedica tiempo a los amigos y a la familia, en especial con aquellos que tienen una sazón abundante en la punta de los dedos.

Ana y Pascual llegaron temprano a la casa, colocaron todo el hareware y Don Pascual hizo de las suyas en una paella gigantesca: simplemente espectacular. Lo divertido fue que comimos directamente de la paellera. Oreo estaba totalmente extasiado con el conejo y paseaba de un lado a otro de la mesa buscando las bendiciones de alguno de nosotros. La conversa fue amena y divertida.

Definitivamente no había mejor manera para dar la bienvenida a los nuevos pequeños de la casa de nuestros amigos, y definitivamente, celebrar el amor nuestro y de nuestros amigos, el amor a nuestra familia y por que no, el amor que le tenemos a nuestro cachorro, que no dejó de celebrar que estuvimos un domingo en la casa de mi mamá.


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