Archivo de la categoría: Post de emergencia

Extrañando mi propia tierra

calles-capital-vacias-enero_NACIMA20140101_0087_6

Carnavales patéticos. Así es la manera de decirlo. Hubo una época que me encantaba quedarme en Caracas en días de asueto. Disfrutar la ciudad, las plazas, las calles vacías, el metro, el ateneo, ver cine de autor en la Benacerraf, El Hatillo, el gusto de hacer mercado en días de total tranquilidad, ir a Farmatodo a comprar un antojo, comprarme un helado de palito y ver a los niños disfrazados jugar con papelillos. Sorprenderme que existe aún alguno que lleva el disfraz del Zorro. Tomarse una cerveza en El León y después volver a casa tranquilamente a las 11 de la noche. Estacionar el carro en la calle.

Las calles estaban vacías. Si, como no. Pero en estos días es una locura ir a caminar a Sabana Grande porque a algunos fascinerosos les da por subirle el tono al carnaval a carajazo limpio. Además la cosa se ha puesto poco interesante, que los trajes de princesa, Superman y la mujer maravilla pasaron a uniformes militares o de algún político preso. Y hablando de eso… la fecha se da para recordar las protestas del año pasado, ahora con el chance adicional de que si puedan dispararte legalmente.

Comerse un helado de palito, algo así como un pastelado, para mí es romper una regla. Azúcar no. Pero no es posible. Conseguir un helado EFE es imposible en una plaza de esta ciudad. Lo peor del caso es que cuando uno se traslada en moto, eres capaz de cubrir todo el territorio en una sentada. Realmente me quedé con el antojo.

Ni hablar de la cerveza. La ciudad está oscura, triste, aburrida, sin la música escandalosa que la caracteriza, sin los culitos morenos de playa con ganas de rumbear un domingo de carnaval, sin los mesoneros insolentes del León, sin la insoportable necedad de ir al San Ignacio a ver carajitas y tomarse una birra. Mucho menos comerse algo, porque todo se va acabando y por ser feriado, reponer el inventario es muy difícil.

Extraño la Benacerraf. Era mi sala favorita, aunque en la de la cinemateca se podía fumar, esa sala fue la escuela de cine más importante que tuve. Es más, extraño el ateneo con sus obras de teatro frikis, su plaza llena de cigarrillos y el Rajatabla después de comprar muchos libros muy baratos que me leía en una sentada en algún banco de la plaza. Si es que no te ponías a jugar fuchi. Las luces de la ciudad se han ido apagando. Tanto, que las pocas luces que quedaban en la ciudad se han ido yendo.

Sé muy bien lo que pasó. Se llama estupidez. Y ahora anhelo la misma ciudad en la que solía vivir, en la que vivo y ya no está. Estoy seguro que hay algo mejor que está aquí, en esta misma ciudad, que no se ha ido. Que esta por volver. Que hay que buscar.


El síndrome del tornillo flojo

llave-allen-acodada-15mm

Yo siempre he considerado que los aeropuertos son el vivo ejemplo de lo que uno se va a encontrar en un país. No es que haya pisado muchos, sin embargo, los pocos aeropuertos son todos hermosos: limpios (algo que debería parecer obvio), inteligentes en ingeniería y arquitectura, elegantes y cómodos. Además, que con los temas del avance de la tecnología, estar en un aeropuerto debería ser, supongo, un lugar que cubra la necesidad lógica de estar conectado con el resto del mundo, tanto en lo físico como en lo espiritual (aquí es donde yo meto el asunto digital, más espiritual que una conexión a internet, no creo que exista nada).

Sin embargo, tuve la oportunidad de viajar en estos días y mi primera impresión compleja fue precisamente cuando me senté en una silla, de esas que tiene cuatro o cinco asientos, y sentir que estaba en un columpio con posa brazos oscilantes y danzarines.

Mi reacción fue, mala maña mía, entender lo que pasaba en la silla. Era sencillamente unos tornillos de llave allen que había que apretar, solo eso.

Sencillamente no lo entiendo. Provoca como venezolano, cargar una puta llave allen de 8 y ajustar todas las sillas del aeropuerto. Punto. Es un asunto que sobrepasa el entendimiento: es mi aeropuerto y no puedo creer que no existe ningún venezolano que tenga el corazón de molestarse y pedirle a los funcionarios del aeropuerto que servicios generales se dedique 5 minutos en apretar los tornillos de la silla.

Es que además creo lo siguiente (uno que es motorizado) apretar un tornillo correctamente evita que las cosas de desgasten más de la cuenta y puedan durar un poco más de lo que generalmente duran cuando no haces nada. Es sencillo. Apretar un tornillo es parte de ponerle corazón a lo que haces. Apretar un tornillo es la actitud correcta a tener un país que deseamos, despojarse de egos pajuos y tener el carácter de tomar una llave allen y con dos o tres personas, ajustar el tornillo una noche de poco tráfico.

Yo siento que soy capaz de dar el paso y apretar el tornillo y no trabajo en el aeropuerto. Quien más se atreve…


Sobre ética, periodismo, socialmedia, contexto… todo junto

Bder8etIYAAyKGn.jpg-large

Expresé mi opinión sobre la foto que se muestra aquí arriba, la cual generó una polémica intrascendente.

“Creo este tipo de que imágenes no se deben mostrar. Siento que promueven un morbo que es bastante duro cuando se lee, peor cuando se ve. Pero estas son las redes sociales y cada cual tiene la licencia de usarlas a sus anchas. Sin embargo, sigo siendo un reportero en alguna parte, y creo que esto de sembrar conciencias no le logra si no es con un pifostio, pues pareciera que el venezolano no reacciona sino con eso”.

Yo considera que la falta de compresión de lectura del texto de unos, y en otros casos, la falta de comprensión de la contextualidad del discurso que se viene generando en el social media por otros. En cualquiera de los casos, considerar este asunto como un “error humano” es sensato, pero en gran medida parte desde la forma en cómo comprendemos lo que vemos y como planteamos la intertextualidad en la social media, uno de sus características fundamentales.

Desde mi punto de vista ético, considero que la foto que muestra Sergio Dhabar en su post es el corolario de todo el contenido que se ha mostrado en general por los medios sociales de los hechos ocurridos en estos días. Sin embargo, esta foto me genera un interés como periodista: creo que es una foto necesaria, por ser honesta, dura, con un alto contenido emocional e inteligente sin ser exageradamente amarillista. No es la foto: es el contexto que la carga de contenido en un momento comunicacional.

Debemos entender que los medios tradicionales han usado los medios sociales como herramienta de desahogo de esa gran cantidad de información que por un motivo ético, no publican en sus impresos, pero me causa suspicacia: por qué no considerar estas plataformas bajo el mismo criterio ético de sus publicaciones impresas. Hay que reconocer que algunos “tabloides digitales” los cuales no voy a mencionar por su alto contenido de semillas, hacen gala de sus falta de conciencia y usan la información naranja como aliciente de su necesidad obsesivo compulsiva por las visitas, los likes y compartidos, los rt, y pare usted de contar las herramientas de viralización.

Sin embargo, es necesario atender que este cuestionamiento ético es propio de los periodistas y no de los medios sociales que están llenos de periodistas, en algunos casos. Esa necesidad de inmediatez del medio social necesita publicar cualquier cosa para convertirla en noticiable y su necesaria forma de viralidad es, pese a lo cuestionable, necesaria.

Pero que lo haga un diario de circulación nacional en sus medios sociales es un problema, es como si viñetaran todo su contenido social, pero sin interpretación y eso crea un contexto donde una imagen como la que “cito”, que considero cuadro inteligente, estética, periodística y dramático y  en una ginda terrible del contexto, que habla más allá de aquellos aspectos que la influyen a convertirse en una poderosa fuente semiótica de un discurso, sino una visión descriptiva de eso que no vemos de la violencia: lo que queda de un acto seco e innecesario.

Insisto: la foto es periodísticamente necesaria… pero duele muchísimo. Éticamente creo que está cargada de un contexto poderoso, pero mal usado, no por Sergio, a quien respeto como periodista y editor de primera línea, sino por aquellos que quieren viralizar un hecho con las intenciones equivocadas.


No nos quejamos

Ya llega a un punto tan terrible que ya no nos quejamos en la vida, solo decimos la verdad, porque cualquier cosa que digamos sobre lo que pasa en Venezuela queda corta a lo que sucede en realidad y creo que mucha gente que vive afuera no lo entiende hasta que pisa Caracas y sufre realmente la ciudad.

Asesinar a una ex miss Venezuela (que son algo así como u emblema en nuestro país) pasa por debajo de la mesa ante tanta cosas que pasa todos los días; estamos tan acostumbrados al escándalo que un hecho como este deja de ser sorpresivo y doloroso, precisamente, porque la costumbre nos ha llevado a perder la sensibilidad ante tanta cosa que ocurre, creo que porque es tan rápido que no nos da tiempo para lamentarnos con honestidad.

Y así, la esquela digital deja correr los hechos, las reacciones, las declaraciones, los detalles de minuto a minuto, y deja de ser un evento realmente terrible para convertirse en una página más de un diario un siete de enero, y mañana tendremos en los titulares la aprehensión de los delincuentes (que hacen lo mismo todos los días), quienes terminarán en Tocorón, una cárcel que más que ser un reformatorio, es una escuela terrible de la violencia que supera a los mismos presos.

Nada que decir sobre el sistema de que nos quejamos siempre, porque no nos quejamos, porque simplemente cualquier cosa que opinemos es un ápice de la realidad, pues si supiéramos la verdad, no nos quejáramos tanto, algo hubiésemos hecho “bien”.


“SIENTETE COMO UN IMBESIL” (SIC)

No es cuestión de hablar de moral, ni de ética ni de un carajo. Me sabe quién sea el Presidente de la República, me saben sus militares, sus esbirros y sus dólares. Ahora más, siento que soy un inadaptado entre los desadaptados en un país de oportunistas y ladrones, y casi rayando en lo pendejo.

Se me ocurrió el sábado, muy bien pensado y sin ninguna carencia o pasión escribir por Twitter lo siguiente “No sé cómo sentirme: como un pendejo que no fue a robar #daka o como un ciudadano incorruptible, pero sin electrodomésticos”. Hubo muchos RT y Favoritos, pero no faltó el comentario de un seguidor de huevito con 12 seguidores, regalándome su primer tweet: “SIENTETE COMO UN IMBESIL (SIC)”… Bello, más allá del hermoso error ortográfico, la respuesta fue fenomenal, por lo que escribe semejante fenómeno, claro está. Después, su segundo tweet en la vida fue “@NicolasMaduro bravo Presidente duro con las zapaterías del estado Monagas”… eso empeoró las cosas. No pude detenerme en considerar todo esto como un venezolano común y corriente con una frase cliché: Este país se fue a la mierda.

En la mierda estamos…

Bueno. No tenemos que comentar nada sobre el asunto legal de esta borrachera. Cualquiera consideraría que la cosa debe ir a lo legal con el cierre de la empresa, un juicio, un remate judicial de los productos, la liquidación de la empresa y tal, pero como en este país las cosas son como son y todos son unos arrodillados al estado, no podemos pensar que esto sea posible. Simplemente el presidente dijo “que no quede nada en esa mierda” y salió la Fuerza Armada a controlar el saqueo. Ese es el punto que no estoy de acuerdo.

En mi pueblo eso es instigación a delinquir de Presidente hacia abajo, y en un país normal, eso se traduce a una investigación tipo Nixon y algunas responsabilidades bien llevadas donde seguro no cae Nicolás ni por asomo, pero esto es un delito que nadie está en la capacidad de acusar, y por supuesto, de sentenciar, porque aquí, nuestra Justicia se reparte en una cuerda de arrodillados al régimen.

Yo estoy de acuerdo, obviamente, que todo lo que está pasando en la calle es de arrancarse los cabellos: no sabes cuánto cuestan las cosas mañana, no puedes planificar tu presupuesto y a medida que pasa el tiempo, las cosas están, peor y peor, y peor, y peor.

Ellos afectan al consumidor final, arrastrando su moral y su necesidad, o su codicia por un Televisor arrechísimo Led de 60 pulgadas (cada quien que lo vea como le venga en gana) que no podrían comprar ni con un extra crédito financiado a 24 meses con un sueldo de empleado público como debe ser, porque este país ha desbancarizado a la gente, ha distorsionado la economía de consumo, ha roto toda la realidad con un control insoportable e inmensurable, estomacal y medalaganario de una economía que por donde va, no lo entiende nadie, ni que resucite Domingo Maza Zavala.

No es el dinero, es el alma

Debo reconocer que no sólo estoy asqueado del gobiernito este que tenemos desde hace 15 años. Estoy realmente decepcionado que nos prestemos al asedio económico del comercio que vende en bolívares y compra en dólares, porque este desbarajuste cambiario sólo tiene una responsabilidad, y es el gobierno.

Pero lo realmente triste de este asunto es qué es que ha hecho esta triste realidad en el alma de todos los venezolanos, sacando lo peor de cada cual, por la obvia razón de que alguien tiene que poner el pellejo, pero yo no voy a ser. Es comprensible, pero la vaina tampoco es así como se presenta.

Creo que esta situación nos ha denigrado a lo más bajo, y creo que esto es lo que quiere esta gente, que nos convirtamos en unos arrastrados por sentirnos felices de robar, asaltar un local que, obviamente, es tan corrupto y usurero como es el estado, y que hoy, muy convenientemente para un gobierno que está en elecciones, consiguió su Chinito de CADIVI.

Entender que estos tipos incurren en la usura desmedida y que merecen un castigo… si… pero para eso está la constitución y las leyes, algo que parece que se les olvidó desde que se enfermó Chávez.

Estoy triste de pena. Que les puedo decir, este país no se fue a la mierda, ella llegó para quedarse.


Puro bla bla bla…

No es la primera vez que escucho a Leonardo Viloria. Lo conocí hace algunos años y siempre me pareció un tipo auténtico, con todos los asuntos que implica ser rapero en un país como este. Si, ya lleva varias pegadas en el buche y lo más interesante que sigue haciendo música con conciencia, algo que pareciera que al común se le ha olvidado por estos predios…

Bueno… realmente este post es para mostrarles lo que hace NK Profeta, no para hablar paja. Les dejo su nuevo video…

Pa que sean serios…

¿Quieren saber más de Leonardo? aqui su sitio web

http://www.nkprofeta.com/


Mi tío se llamaba Luis del Valle

Luis del Valle González de 62 años de edad, murió este sábado tras agonizar seis días después de una brutal golpiza. El hecho ocurrió el 27 de enero en las cercanías de la estación del Metro de Capitolio, municipio Libertador. (News Report/ YKMP).-

Mi tío se llamaba Luis del Valle, el hermano menor de mi Papá con quien se armó de cojones para dejar su pueblo y venirse a Caracas a estudiar. Ambos bregaron e hicieron todo lo posible para que la vida le entregara lo mejor en una ciudad que les decía que podían vivir mejor, salir adelante, cambiar su vida.

Con los años todos nos alejamos, es normal, creo yo, y tenía mucho tiempo sin verlo. Sin embargo, mi Papa siempre me ponía al día de como estaba. Se veían poco, pero mi padre siempre estuvo pendiente de él, sea cual sea la situación en la que se encontrase. Bien nunca estuvo, pero hacia lo que le gustaba. Ya estaba entrado en edad, por lo que hace poco le salió su jubilación del Instituto Nacional de Nutrición.

Así lo asaltaron: para quitarle 200 bolos en la esquina de Pedrera tratando de tomar un carrito para su casa. Lo molieron a palos con un tubo y le rociaron una líquido en los ojos que lo dejó ciego.

Pero eso no lo mató… A mi tío lo mata la falta de cama, la flojera de un médico del hospital militar (en minúscula porque no se merecen ni la letra capital), lo mata un seguro de jubilado que no alcanza ni para gasa, lo mata la necesidad de un estado de concentrarse en ganar elecciones con electrodomésticos, de pagar prebendas políticas a los parceleros internacionales, la salud de un presidente que habla de revolución cuando después de 14 años todo sigue igual… Exactamente igual.

Mi tío, Luis del Valle, muere después de una semana de ruleteo por el sistema de salud venezolano. Cuando por fin se dieron cuenta de la gravedad del asunto, ya era tarde. No lo recluían en una clínica porque el seguro era muy poquito y se lo iba a comer en nada… El seguro de un Servidor Público con más de 30 años en una institución que fue incapaz de ofrecerle algo mejor en la vida.

Mi tío se llamaba Luis del Valle, y no merecía una golpiza y menos morir después de una semana de agonía. Ya somos un Gonzalez menos, un venezolano menos, un familiar menos.

No me tocó exhibir titulares en periódicos amarillistas, pero les aseguro que el texto no sería muy distinto. Volvemos a ser noticia de última página, esas que rellené durante años huyéndole a la muerte.  Creer en este país no es una opción ya, pero lo que más duele no es dejar de creer en él país, sino en su gente, que mata por 200 bolos, que se roba la gasa, que manda a una persona golpeada para su casa, que no le mejora la calidad de vida a los empleados públicos por más diputado que sea, que se gasta el dinero de mi país para curarse en Cuba sólo porque el mandato popular le dice que es “El Presidente”…

Mi tío se llamaba Luis del Valle, y lo mató mi patria por 200 bolos.

http://www.el-nacional.com/sucesos/Asesinaron-polinacional-tiroteo-Lecuna_0_130787675.html

http://www.entornointeligente.com/articulo/1348785/VENEZUELA-8-crimenes-se-registraron-solo-en-el-Jose-Felix-Ribas-01022013

http://www.diariolaregion.net/seccion.asp?pid=29&sid=1560&notid=140284

http://informe21.com/actualidad/con-un-tubo-mataron-a-un-contador-publico-de-62-anos-en-capitolio-caracas

http://noticiaaldia.com/2013/02/para-robarlo-delincuentes-asesinan-a-sexagenario-propinandole-una-brutal-golpiza/

http://www.lapatilla.com/site/2013/02/03/mes-de-enero-cerro-con-420-muertes-en-el-area-metropolitana/

http://www.notitarde.com/Sucesos/Muri%C3%B3-sexagenario-que-recibi%C3%B3-brutal-golpiza-por-asaltantes-en-Capitolio/2013/02/03/163740


Cuando el balanceo de un chinchorro deja pasar la brisa fresca de la madrugada, se escribe una despedida

El día pasa por cientos de kilos de correos electrónicos, conversaciones telefónicas, stress, mucho stress, una hora de almuerzo, y luego stress porque las horas de la tarde son interminables. Justo hoy, en una madrugada incierta, sin coto, sin ansiedades, sin arrepentimientos, sin sueño, decidí escribir estas palabras para ese espacio que tanto placer me causó y que hoy debo admitir que pronto quedará en un rinconcito de palabras que merecen ser leídas… quizás como lección de mí para otros que con mucha ilusión, pretenden hacer una vida juntos.

Ilusión. Es una bonita palabra, pero ilusión sin intención es simplemente eso. Los caminos se bifurcan en la vida y nuestras ilusiones van cambiando de modo de andar, de sentir. Nuestras intenciones cambian y ahí es cuando la vida te va dando otras opciones.

No se pierde o se gana cuando se decide tomar diferentes caminos. Simplemente todo se transforma… ¿que si duele? Si… siempre duele, sobre todo cuando la incertidumbre te domina las horas y te conviertes en una mata de decisiones inconclusas y de muchos supuestos. Pero con suponer nada se gana. Con pensar mil veces la misma cosa sólo te da la oportunidad de considerar diferentes discursos para diferentes escenarios, pero la realidad es una.

La convivencia es muy distinta al amor. Aunque creas que las cosas van bien, ocurrirá siempre un viento en contra que te cambia la perspectiva y hay que tomar decisiones. No vale dios, no vale tiempo, no vale compartir, no vale absolutamente nada. Son dos personas, sentadas en un parque, despidiéndose y agradeciendo los años que pasaron juntos.

Las maneras del decir las cosas, las palabras seleccionadas, son automáticas, tremendas, algunas más pensadas de lo que uno se imagina, pero finalmente, fueron honestas y sencillas. Quererse, si, pero no como antes, ese es el asunto. Así termina un cuento, pero comienza otro que esta empezando a escribirse.

Quizá cuando estén leyendo esto, ya habré guardado todo en cajas, embalado bien nuestros recuerdos, y habremos partido. Nos estaremos llevando nuevas ilusiones a nuestros nuevos nichos. Yo por lo menos me llevo la alegría que fue nuestra libertad la que nos unió y es también la que ahora nos separa, y eso vale mucho.

Sólo hay una cosa que es segura. Se acabarán los atardeceres de sábado en la terraza de Palo Verde, pero no se acabarán las tardes. Se acabarán las horas de lectura en el chinchorro querido en la sala de la casa, pero no se acabarán los libros y mucho menos el chinchorro. Se acabarán los días en la cama donde se enlazaron millones de conversaciones, pero no se acabarán los sueños. Se acabarán los desayunos y los almuerzos, pero no se acabará el hambre de vivir, sea en la condición que sea, todo lo que nos viene encima. Por eso digo: Todo continúa, y nosotros continuaremos, más no juntos.

Para aquellos asiduos… me queda un consejo: ámense, respétense, conversen todo, no se mientan, no dejen que nada lesione su confianza, que nadie doblegue su corazón y su necesidad de seguir juntos, y si no es así, si ya no pueden más, no dejen que el tiempo decida por ustedes, porque es más el daño que se pueden hacer cuando dejan todo a manos del tiempo. Decidir separarse es un acto de amor tan sólido como decidir juntarse, es la decisión de no hacerse daño.

Desde Palo Verde queda en silencio a partir de ahora. Gracias a todos ustedes, a los cuerdos.


Me iría cosechar naranjas (o las razones más honestas posibles para mandar todo al carajo)

Eran como las seis de la tarde llegando a la casa. El taxi era una Caribe 442 vino tinto de asientos color crema. Era viernes, quincena, con seis o siete cervezas acompañadas de discusiones de trabajo. Sencillamente, es la manera de destacar que estaba cansado.

Pago el taxi, me bajo, y cuando me di cuenta tenia encima a un carajo asestándome una puñalada por la espalda… Logré zafarme del tipo con un giro y un golpe en no se donde y logré abordar el taxi de nuevo diciéndole “arranca pana que me acaban de puñalear”, no sin antes darme cuenta que el hijo de puta estaba buscando asestarme el segundo a través de la ventana…

*         *         *

Ya con el analgésico ardiéndome en las venas, devaneándome entre los aspectos de mi carácter asintomático que carajos estoy haciendo con mi vida… ¿perdiéndola? Perdiéndola haciendo esfuerzos en cosas a las que no se le ven el resultado a futuro… pero… cuando yo he pensado en eso… pues, ahora, con una herida punzo penetrante en la espada sin ninguna necesidad o argumento sólido…

Lo peor del caso es que estoy condenado a esta estupidez nacional de la violencia por una sencilla razón… mi cedula sigue diciendo venezolano… no como la de otros, que por mas que lo diga, tienen una válvula de escape que dice pasaporte europeo, gringo o mal que bien, nigeriano.

De pérdidas de tiempo, eso es lo que esta lleno la vida… quizás uno tiene un hilo con cuentas que suman logros, graduaciones, estudios, amores, cosas como esas, pero siempre hay que rellenar los espacios, y esos espacios son “que-coño-hice-con-mi-vida”.

Al tiempo de estar sentado en la sala de emergencias, el comentario del medico puso la guinda en la torta… “pudo ser mucho peor, menos mal que fue ahí, porque si no…” porque si no estaría respirando agua por culpa de un imbécil que se antojo sacar un cuchillo parrillero y tratar de quitarme nada… porque eso tenia: veinte bolos, un bolso con un pote de comida sucio y hediondo y un celular que lleva más reparaciones que Herbie, cupido motorizado.

Y yo, que siempre he profesado sobre los beneficios de la política, pues me desinfle… me da pena ahora mencionar que uno creía en este país. Si, el país es bellísimo… pero los venezolanos son… como puedo decirlo sin dañar mi gentilicio… pues, eso… ustedes entienden.

Votamos mal, creemos mal, nos dejamos mentir eternamente por los imbéciles del congreso, votamos mal otra ves, creemos que el presidente es el dueño del mundo, y cuando vemos, nos han asaltado cuatro veces en un año, nos han quitado los reales con impuesto a todo seis veces, nos han matraqueado bimensualmente, nos han jodido con los beneficios laborales por lo menos alguna vez en la vida y seguimos viviendo alquilados, solos, y arrechos porque nuestra falsa moral indica que tenemos que hacer nuestra vida a como de lugar, sin recostarse de nadie.

*         *         *

Bueno, ya ha pasado algún tiempo desde el asalto del otro día. Digamos que desde ese día entendí muchas cosas, y la primera y la que más duele es que me sabe a un carajo este país, sus dirigentes, sus habitantes, los jalabolas de los dirigentes, los pisadores profesionales de pueblo…  sencillamente quiero que nos dejen vivir en paz, quiero tener la oportunidad de largarme a donde me plazca a tener una vida plena sin que me pregunten si me interesa votar por imbéciles que pretenden darle una dirección a un país lleno borregos que les encanta comer de las sobras que les arrojan al suelo, en vez de luchar por lo que quiere y saber patearles el alma a los políticos cuando se debe.

Ya tendremos eso, pero no en este país, no en este siglo de interesados y payasos de la política. Por suerte los dictadores están cayendo, los carnívoros disfrazados de demócratas están cayendo, los militares de derecha con discurso de izquierda están cayendo. Los fanáticos, los inestables, los parásitos, los imbéciles de oficio, los ladrones, los estafadores, los testaferros, están cayendo.

Lástima que eso no pasa aquí en Venezuela.

Quizá le tome la palabra a pascual y me vaya a cosechar naranjas en valencia… no es que creo que me vaya a ir mejor, porque allá los cabrones son lo mismo con otro gentilicio. Pero de seguro, espiritualmente me preocupare menos en pendejadas.

Post Data… pa la próxima, pregunta primero si te quieren dar lo que tienen… Cabrón… quizás te encuentres con una persona amable que piensa en tus hijos y no en los suyos y te da lo que tiene. Si tienes suerte…


A nosotros no nos gusta la SOPA

SOPA-PIPA

Nosotros somos bloggeros. Amamos lo que hacemos y en ocasiones nos gusta mostrar nuestras cosas, nuestra vida, nuestros gustos y placeres por este blog (y otros tantos otros…). Los expertos en discurso están conscientes de que nuestra vida esta llena de de ideas, recuerdos, pensamientos, ideologías y marcas, como si estuviéramos #Hiperviculando nuestro discurso con otros discursos. 

Sabemos que gran parte de la industria cultural esta basada en el derecho de autor, sin embargo, en estos últimos tiempos, consideramos que la producción y, esencialmente, la difusión de contenidos de valor, pasa inicialmente por el principio de confianza, de compartir, de ayudarse, de conversar… algo que la industria cultural no ha aprendido.

Parece mentira que Julio Iglesias, un hombre que disfrutó sus años dorados, considere interesante que la gente piratee sus discos. Que la gente adore su música y lo idolatre en un CD quemaito que se vende en una parada en una carretera de cualquier país de Latinoamérica. Su música no va a desaparecer por que exista una ley que restringa la descarga de su música, va a desaparecer una generación que adoraba esos años de antaño, sólo porque la industria quiera venderte sus discos a 10.95 $ que no tiene el pueblo.

Estamos conscientes que la industria no se va a acabar por la capacidades digitales del mundo. Los diarios no desaparecieron con la aparición de la radio, y esta no desapareció por la televisión. Ninguna de ella desapareció con el Internet. Creo que lo que no entiende la industria es que debemos adaptarnos, que es de por si, nuestra naturaleza. 

Por eso mi esposa y yo, que creemos y amamos la libertad, apoyamos el apagón… queremos lo mejor para el futuro. 


A %d blogueros les gusta esto: