Archivo de la categoría: Nuestros amigos.

¿Hay una olla de oro después del arcoiris?

Cccc_13No es que me interese mucho el asunto del matrimonio Homosexual. De hecho, es poco probable que me vean discutiendo el tema o colocando banderitas en Facebook. Tampoco me voy a poner religioso recalcitrante diciendo que dios no aprueba eso (¡Tú has visto!, de verdad… hasta que no baje el carajo y me lo diga me va a parecer una pajudez de argumento), o peor aún, usar el argumento de que yo pago impuestos y los están usando para “esto” (hemos mantenido militares toda la vida… que inútil es eso).

El asunto es que pienso en mis amigos que son homosexuales, algunos de ellos que ni sabemos porque son gente muy cuidadosa. Pienso en aquellas cosas que les afecta y todo lo que sufren y viven buscando eso que nosotros los hererosexuales tenemos y en ocasiones usamos como un juego… Tener un culito ahí, una noviecita, una vecina sinvergüenza, un amigo simpático, como le llamen: la libertad de expresar nuestra sexualidad abiertamente, así sea con un piropo criminal de obrero de construcción.

Pienso en amigos que han salido muy mal parados en sus fiestas y sus búsquedas de parejas, donde alguno de ellos ha terminado en el hospital después de una golpiza, o un asalto donde le han llevado hasta los enchufes. También los que han muerto.

Se trata también en darle paz a sus vidas al poder tener la oportunidad de juntarse con una persona que los apoye y los quiera. Tener la oportunidad de crecer y tener éxito, poder comprarse una casa y tener las cosas que toda pareja en la vida desea: una vida tranquila y plena.

No importa si son hombres o mujeres (que debo acotar que mis amigas gay son unas hembras de exposición). Creo que todos ellos tienen derecho a hacer su vida juntos, así como la tenemos nosotros los que ya la tuvimos y la hemos cagado y vuelto a intentar, o los que han tenido suerte y han tenido una vida plena con su mujer y tienen una familia.

Suerte muchach@s… esto de tener pareja es, para todos, una ruleta rusa…


@emocionalex: Hay placeres que en la vida hay que repetir

Una tarde Pascual me había sobre su idea de hablar con un amigo chef que hace cenas privadas para darnos el gustico de comer a nuestras anchas en una cena fenomenal. Ya me había comentado de las habilidades del señor Alex Arcas, y cada vez que me mostraba un ejemplo de sus menús, provocan la salivación inmediata, así como el perrito de Pavlov.

Decidimos pues aventurarnos a una cena privé con unos cuantos amigos. Hablar de la comida sería una torpeza, pues cada plato llevaba muchas cosas que los podrían describir, sin embargo hay un detalle que representa la Cocina de este insigne Catalán que tiene en sus manos algo que hace que la comida sea maravillosa: Cariño.

Alex se esmera por servirte, por acompañarte en cada plato, explicando cada detalle y cada cosa que lo hace especial, habla de sus especias, de sus productos seleccionados por él mismo, de sus cocciones, sus detalles que hacen de sus platos, más allá de una experiencia de sabores, como él dice, “una montaña rusa de sabores”.

Además, el ambiente ecléctico, sencillo, sensible, cálido y armonioso de su casa hace que cualquier detalle que pretenda hacer de una cena especial por un chef fenomenal, se convierta en un encuentro de amigos que conversan de cosas más triviales como las cosas de la vida, del amor, de los encuentros y desencuentros, de los amigos y no tan amigos en común, sobre sueños y proyectos que es mejor callar por respeto a los amigos, ustedes saben, “para que se den”.

Hay placeres que uno se tiene que dar una vez en la vida, pero la cocina de Alex,  e incluso, su compañía y su amistad, se tiene que repetir una y otra, y otra vez.

PD: Tienen que entrar al baño.


Mato por una Valenciana

Paella valenciana De mi Compradre @DonPascualon

Pues, si. Mato por una Valenciana. Adoro el gusto que tiene, su manera en cómo me perfuma el momento, su textura, su socarrat, como te digo, si… el sabor de una Paella Valenciana, bien hecha por supuesto, me trae de pelos.

El día  que la conocí fue de manos de mi compadre (Pascual Martorell, el del Pollo Sentao) quien apenas iniciaba su negocio con el tema de las paellas. En esos días de fiesta le pedí que me hiciera una de esas maravillas culinarias con el arte traído de las mismísimas Españas. Como de costumbre, esa fue una de las mejores cosas que nos pudo pasar en la vida (fotos en los post anteriores).

El tema es que quizá puede ser que a los venezolanos nos encante el sabor de la Paella con sabores marinos y animalitos por doquier (dice él, “es que a los venezolanos les gusta con muchos animalitos”, ¡triste!), o la exótica paella esta que hace con tinta de calamar, que si… es preciosa, pero yo no le veo el gusto…

La Paella Valenciana es, por así decirlo, uno de los  sabores más sutiles que he probado en mi vida: el aroma del romero, el arroz bomba (cuando hay), el garrofó, la exquisitez del conejo que le da un sabor que te cagas con su pollito bien hechecito. Si, debo reconocer que ahora que sé cómo es una paella, no puedo comerla de otra mano, en especial, cuando te comes la paella hecha por un Valenciano.

Aunque… él dice que hecha con leña de naranjal y liebre de cacería es para caerse de culo.

En estos días me pasó el link de la Comunidad de la Paella, además de unas fotos de cosas que se hacen que según me han explicado, he leído y aprendí a degustar, pues no se hace. Paella con chorizo, alcachofas, huevo, cebolla (nooooooooooooo cebolla no!) y hasta melón me he tenido yo que encontrar y me lo imagino… “una paella valenciana con un trozo de patilla y unas bolitas de melón con jamón serrano y unos tajos del mejor aguacate de la región… creo que no va a saber igual”. Lo que falta es que le pongan unos plátanos para criollizar el asunto. Ojo, hay unos cuantos bribones que son capaces de hacer una paella así… lo peor no es que la hagan, lo peor es que la venden, y mucho peor, es que alguien se las compra.

Las últimas veces que me he ido con el compadre de paellas, siempre hay un viejo (de ascendencia dudosa) que habla que hace unas paellas con yo no sé cuantas cosas, que hace que cualquier sabor que recuerdes de una pieza gastronómica de este calibre te den ganas de lanzársela a los pies a modo de protesta, y eso sólo con la vil descripción del sujeto, y claro, con la cara de mi compadre.

Bueno. Ahí le vamos con el Degustavila el próximos 30 de noviembre y como en las ediciones anteriores, voy con  nuestros amigos a educar sobre el sabor tradicional de la paella. Debo reconocer que este trabajo no es ad honorem: lo hago de manera descarada por una buena porción de Paella Valenciana y toda la cantidad del socarrat que pueda comer. Inclusive, les aseguro que es una de las experiencias más deliciosas que existe, y el sabor de cada una de las paellas va mejorando a medida que pasa la tarde. Así que les recomiendo que se paren temprano vayan a caminar y luego a comer paellas de Don Pascualón, acompañado con el #TeamPaella haciendo de las suyas.

Si quieren saber más de Don pascualón y sus paellas pueden pasar por su Facebook https://www.facebook.com/DonPascualon. Pueden pedirla por teléfono para que se la lleven a la casa o para que se la cocinen en vivo (¡llamen con tiempito eh! que la cosa se llena… y no se extrañen que sea yo mismo el que se las lleve). Además es patrocinarte oficial de la Penya Barcelonista Casal Catalá de Caracas (así, que cuando hay juego, pos ¡hay paella!).
Y como decimos por ahí cuando es bochinche… ¡SOCARRAT!

Recordar como un oficio en las conversaciones

A todos ustedes, que pese a la distancia, existe el Facebook.

Si. Tengo que aceptar que el texto pobrísimo de ayer tiene sus razones. Debía escribir. Tenía esa sensación incomoda de no haberlo hecho en semanas. Podría justificarme de cualquiera de las maneras conocidas, algunas muy bien manejadas por su servidor. No. Era poco serio. Sencillamente no escribía porque no se me ocurría nada.

Creo que el cambio de trabajo y de tiempo, ha dado pie a una flojera que estoy tratando de desvestirme. Además está el mercado, el fastidio de la ducha corona que me está dando más problemas que nunca y el agua fría es terrible porque te congela las ideas. El tema de tener la casa limpia se ha convertido en una obsesión, ni hablar sobre el asunto de vestirse para el nuevo trabajo. Eso sí que me tiene inquieto.

Pero siempre tenemos que ver con el oficio narrativo descriptivo. Las conversaciones se han convertido en herramientas constructivas para no perderse en la sequedad literaria. Últimamente, conversar y recordar a los otros, a aquellos que nos hacen falta, ha sido una herramienta para la lucidez, sin embargo, no sé si es mi ego o mí o mi humilde forma de comportarme que hace que todo eso se quede en su sitio, quieto como está.

Sin embargo…

Hay quien dice que hay que soltar la carga innecesaria para poder recibir buenas cosas… estoy de acuerdo, pero… de toda la carga, creo que son mis amigos y sus vivencias lo que más me importa, y parte de ese peso es necesario…

Con respecto a los textos, pues, algo haré… ya verán.


“La Vida Cambia” by @aakelarre

Ana y yo ya hace unos cuantos años!

Tuvimos la noche para conversar como desde hace mucho tiempo no habíamos hablado, y eso que lo hacemos a menudo. Fue una conversación bonita, amena, llena de recuerdos de lo que fuimos y lo que somos ahora. Sin discusión alguna, hubo una frase importantísima que celebramos por un segundo con un murmuro… “si, la vida cambia”.

Sería torpe e inmaduro creer que eso no es así. La vida es un animal mutable y silencioso que apura el paso de vez en vez y que ofrece sin discusión cosas nuevas que mostrar. La vida cambia y hay que vivirla sin arrepentimientos como un instante, que pasa así, como un instante. Recuerdo que hablamos de esas cosas que hemos dicho en ocasiones y que hoy son el símbolo de lo que somos “y que nunca pensamos que íbamos a ser”. Y lo más arrecho de todo, es que estamos orgullosos de ello.

También hablamos de los de dejamos de hacer… Y creo que esta lista es larga. Con los años hemos dejado en el camino a gente, sueños, vicios, cosas, pero sobre todo amores que sabíamos que no nos convenía. Y creo que de eso se trata aprender: considerar a esos amores insanos, las cosas innecesarias, los vicios dañinos, los sueños inalcanzables y la gente… Bueno, la gente… Eso es un tema de otra historia. Eso es una de las cosas que nos hacen madurar, saber lo que nos conviene y lo que no, y más que entenderlo, asumirlo: “ya no tengo 28”.

Más aún… Hablamos de lo que seremos, lo que seremos mañana, ahí, en la vuelta de la esquina y del terror que eso causa, pero así son las cosas… Por eso es que uno tiene la mala tendencia de buscar respuestas, quizá, en los sitios más extraños: en la adivinación, en la bruja que fuma el tabaco, en la tipa que echa las cartas, en el tipo que revisa tu mano, en las estrellas. Pero por más que busques respuestas en donde y con quien sea, lo único seguro es que la vida cambia, y por más temores que arrastres, va a cambiar, quieras o no y te va a enseñar todos los días que eres parte de ese cambio. “La vida cambia, tu cambias, las cosas van a cambiar”.

Todo esto ocurrió preparando unas cositas para la piñata de Santiago, que es en 15 días. Y después de casi dos años… ¿Cómo ha cambiado todo no? Y lo que falta…


Las chicas que escriben son más sexys

A Laura Solorzano

Ella se va de vacaciones hoy y, no es que me desagrade que se vaya, sino que yo no he tomado vacaciones en mucho tiempo (¬¬): Punto en contra. Además, para colmo y para empeorar las cosas, vengo y leo su texto “No te enamores de una chica que escriba” y me molesto mucho más… ¿Cómo se te recomendar  Laura “eso”?. En lo personal, las mujeres las que amo insensatamente, descaradamente, oportunamente, desaforadamente, así sea en silencio, todas… escriben.

Todas, absolutamente TODAS, son unas bestias machacadoras de teclas, famosas por coleccionar lápices lindos y papelitos de colores, por tener los pulgares deformados, escritoras de ocho dedos a causa del cigarro, amantes del té cuando escriben, exquisitas bebedoras de café para conversar, desvividas por el chocolate, las flores, de las canciones de Fito Paez y de andar en ropa interior, franelillas y  medias de colores en los días de andar de casa.

Son arduas competidoras cuando vamos a hacer mercado, para ver que libros y cuantos compramos, cuantos leemos, cuantos atesoramos. Prefieren un marcalibros de plata ante cualquier regalo inútil que le puedas dar, puede pasar el fin de semana leyendo en la cama apurruñada sin cruzar palabras por horas, y además usan sus lentes sexymente en la punta de la nariz.

Son las que leen un poema tuyo y no te dice NUNCA… “Está bonito”.

Son además las que cuando tienen la oportunidad, se bañan en la playa con la ropa del trabajo un viernes en la tarde, las que se quitan los tacones cuando quieren sentir la grama húmeda entre los dedos y las que les gusta caminar de noche para ver las estrellas. Son las que hacen el amor con la mirada cuando les muestras unos versos que ella identifica como propios, y luego te besan de la mesa a la cama…  Son las damas que se pintan los labios solo para besarte…

Son las que odian el lápiz corrector de dos colores de Marco sobre el machote muestran con el ojo critico necesario y que odian rayar las hojas que le pides que corrijas.

La chica que escribe no es precisamente la mujer que quiero, pero es precisamente la chica que estoy buscando… sólo que siempre llego muy temprano o muy tarde… o nacen entre el 23  agosto al 22 de septiembre con algún ascendente de fuego… naturalmente.


Solo necesitas bombas de agua y unos cuantos…

Creo que el sábado fue uno de esos días… como cuando uno iba al colegio y se paraba temprano, bueno así. Por eso creo que no puedo evitar contarles lo bueno que fue habilitar el patio de la casa como área de guerra para el tradicional juego de carnaval. Esta vez era un gentío, cosa que me agradó mucho porque conocieron mi casa, se divirtieron de lo lindo y comieron mucho. Aunque el comentario fue a manera de chiste, debo reconocer que lo más importante de la jornada fue darme cuenta de que para hacer reuniones de este tipo no estoy preparado, así que tendré que hacerme de miles de cosas para que esto siga pasando, con más frecuencia de la que espero.

COSAS POR COMPRAR

1.-Parrillera: esto de no tener parrillera puede traer problemas colaterales, y más cuando se juega carnaval con estos muchachos… Dicen que no es nada seguro usar una parrillera eléctrica con 15 personas armadas con bombas y pistolitas de agua. Por suerte, no lo sabemos y no lo queremos saber.

2.- Dominó: todos saben que yo no soy asiduo a juegos de dominó. De hecho, creo que en Venezuela no debe existir un jugador tan malo como yo para ese juego. De todas maneras, tenerlo en la casa no me va a traer males mayores, y puede que hasta aprenda.

3.- Una Cava: es en serio… no tengo cava… debe ser que como yo no soy como el común que siempre viaja a la playa o algo, pues no me he preocupado en tenerla. Pero cuando se tienen a gente sedienta y ávida de ron y cerveza, pues es más que necesario tener una.

4.- Un haragan: después de unos cuantos litros de agua, era obvio que la casa se convirtiera en un charco…

5.- Alfombras: las que tengo son un asco. Las porecitas están de retiro ya, por eso tengo que comprarme unas alfombritas nuevas, para recibir a mi gente decentemente…

6.- Un equipo de Sonido: definitivamente, eso es fundamental. He visto varios y lo tengo en planes, sin embargo, una cosa a la vez.

7.- Música  tengo que mejorar el repertorio… no tengo nada bailable, debe ser porque últimamente eso de bailar es algo que no acostumbro… pero un disquito de Natusha al menos.

8.- una puerta de seguridad: Santi estuvo por aquí y el tema de la escalera nos tenia aterrados a todos, precisamente porque fue lo primero que vio. Pero además es bueno que la tenga, por si acaso los borrachos.

También es necesario que tengo muchos suéteres y toallas, porque el frío que pega aquí…

Sin embargo, tengo que reconocer que tengo algo que no esta nunca de más que son mis amigos. Ah, y bombitas de agua.

Más fotos aquí


Cuando el balanceo de un chinchorro deja pasar la brisa fresca de la madrugada, se escribe una despedida

El día pasa por cientos de kilos de correos electrónicos, conversaciones telefónicas, stress, mucho stress, una hora de almuerzo, y luego stress porque las horas de la tarde son interminables. Justo hoy, en una madrugada incierta, sin coto, sin ansiedades, sin arrepentimientos, sin sueño, decidí escribir estas palabras para ese espacio que tanto placer me causó y que hoy debo admitir que pronto quedará en un rinconcito de palabras que merecen ser leídas… quizás como lección de mí para otros que con mucha ilusión, pretenden hacer una vida juntos.

Ilusión. Es una bonita palabra, pero ilusión sin intención es simplemente eso. Los caminos se bifurcan en la vida y nuestras ilusiones van cambiando de modo de andar, de sentir. Nuestras intenciones cambian y ahí es cuando la vida te va dando otras opciones.

No se pierde o se gana cuando se decide tomar diferentes caminos. Simplemente todo se transforma… ¿que si duele? Si… siempre duele, sobre todo cuando la incertidumbre te domina las horas y te conviertes en una mata de decisiones inconclusas y de muchos supuestos. Pero con suponer nada se gana. Con pensar mil veces la misma cosa sólo te da la oportunidad de considerar diferentes discursos para diferentes escenarios, pero la realidad es una.

La convivencia es muy distinta al amor. Aunque creas que las cosas van bien, ocurrirá siempre un viento en contra que te cambia la perspectiva y hay que tomar decisiones. No vale dios, no vale tiempo, no vale compartir, no vale absolutamente nada. Son dos personas, sentadas en un parque, despidiéndose y agradeciendo los años que pasaron juntos.

Las maneras del decir las cosas, las palabras seleccionadas, son automáticas, tremendas, algunas más pensadas de lo que uno se imagina, pero finalmente, fueron honestas y sencillas. Quererse, si, pero no como antes, ese es el asunto. Así termina un cuento, pero comienza otro que esta empezando a escribirse.

Quizá cuando estén leyendo esto, ya habré guardado todo en cajas, embalado bien nuestros recuerdos, y habremos partido. Nos estaremos llevando nuevas ilusiones a nuestros nuevos nichos. Yo por lo menos me llevo la alegría que fue nuestra libertad la que nos unió y es también la que ahora nos separa, y eso vale mucho.

Sólo hay una cosa que es segura. Se acabarán los atardeceres de sábado en la terraza de Palo Verde, pero no se acabarán las tardes. Se acabarán las horas de lectura en el chinchorro querido en la sala de la casa, pero no se acabarán los libros y mucho menos el chinchorro. Se acabarán los días en la cama donde se enlazaron millones de conversaciones, pero no se acabarán los sueños. Se acabarán los desayunos y los almuerzos, pero no se acabará el hambre de vivir, sea en la condición que sea, todo lo que nos viene encima. Por eso digo: Todo continúa, y nosotros continuaremos, más no juntos.

Para aquellos asiduos… me queda un consejo: ámense, respétense, conversen todo, no se mientan, no dejen que nada lesione su confianza, que nadie doblegue su corazón y su necesidad de seguir juntos, y si no es así, si ya no pueden más, no dejen que el tiempo decida por ustedes, porque es más el daño que se pueden hacer cuando dejan todo a manos del tiempo. Decidir separarse es un acto de amor tan sólido como decidir juntarse, es la decisión de no hacerse daño.

Desde Palo Verde queda en silencio a partir de ahora. Gracias a todos ustedes, a los cuerdos.


Roberto casado…

Hace ya algún tiempo nos sorprendimos con unas fotos en Facebook de Roberto y una muchacha que yo conocía de la universidad: Adriana, que de entre otras cosas, es una de esas periodistas bien plantadas. Me dio mucho gusto verlos juntos, porque Roberto tiene un carácter de perros y era necesario que tuviera a su lado a una mujer que lo sacara de sus esquemas de contralor de todas las cosas de la vida.

Con mucho gusto recibí la noticia de que se casaban con el anillo puesto en la mano de Adriana el día de cumpleaños del Roberto. Ya ellos tenían tiempo juntos un pequeño anexo que tiene la casa sus padres y creo que más que tomar la decisión correcta (que suena a una ruptura de la vida) era algo que el rio traía de manera muy zen: fluida y natural. Sin embargo, El Facebook es tan categórico que dos semana antes Roberto cambió su estatus de soltero a comprometido, y dos días después del evento lo cambió ya a casado. Pareciera algo abrupto, pero no: es algo pensado, planificado, así tipo Roberto.

“Falta uno”… decíamos pensando en Sergio, que aún sigue coqueteando con el lado oscuro de la fuerza, aunque sigue siendo amo y señor de la Sociedad Jedi. A según, sigue haciendo sus esfuerzos para conseguir pareja…

Me da gusto ver al Roberto casado con con Adriana.  ¡Buena vida para los dos!


Pollo sentao (o esas recetas de pascual que alegran la vida)

Definitivamente la idea era excepcional. Tomar un pollo entero y cocinarlo sentadito cual comiquita de Tex Avery (sin la necesidad que saliera hablando del horno o que se salseara el mismo) era una idea atractivísima que me había sugerido en Sr. Pascual (si, el mismo de las paellas) para un día de domingo.

Todo el ritual comenzó el día anterior en la conversa sobre cómo hacer el pollo. Y en el automarcado me recomendó que comprara un aceite de oliva que muy buena calidad y con un precio considerablemente más bajo que el otro que siempre compramos.

Luego las recomendaciones: Esencial… masajea el pollo de manera muy cariñosa con aceite de oliva y con especias para que vaya macerando. Yo, como siempre  y retando a los creadores de la receta, fileteé unos ajos y los coloque en el bolsillo de la piel para que les diera sabor. Luego, vino el destacable: encular al pollo con una lata de cerveza medio llena y aromatizada con romero y ajo (otro punto para mí).

Las sonrisas de la gente que vio al pollo sentadito haciéndose en el horno no fueron menos. Era tan divertido verlo con sus alitas puestas en las rodilla y sus pechugotas saliéndose de su corsé de piel cual chica mala de bar francés, que la idea de comerlo era como si nos comiéramos una mascota, sólo que olía muy bien.

Ahí quedo el pollo enculao tal y como me dijo Pascual, sólo que a fin de cuentas yo no puedo dejar de hacer las cosas a mi manera… ¿de eso se trata cocinar no?


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