Archivo de la categoría: Nuestras historias

Un amor por otro

Hoy pensando después de muchas cosas,termino darme cuenta que se me va a una niñita, pero me llega otra. Parece cosa del destino, pero es casi que el mismo dia. O eso es lo que el destino nos escribió.

Yo no soy quien para discutir con las parcas, sin embargo… tengo cosas que decirles.

A esa niña que se va, que amo, que es irrepetible y necesaria, le deseo todo lo bueno. Te recuerdo con tus rollitos gordos y tus manitos preciosas. Te recuerdo con tu llanto gafo y tus canciones y tus pasos de baile. Te recuerdo chiquita y grande. Te veo una mujer.

Pues resulta que ahora me llega un amor que he visto moverse desde la barriga. Que es mía hasta los tuatanos. Que es un deseo gestado en la barriga de su mamá, una mujer que me ha regalado el mejor regalo de mi vida.

No quiero cambiar un amor por otro. No quiero cambiar un beso por otro. No quiero cambiar una  felicidad por otra. Son amores distintos, pero mi país me quita una, y mi patria me regala una caraqueña nueva.

Podría escribir muchas estupideces hoy. Normal… pero eso es lo que siento. Las quiero a las dos conmigo.


Tal vez lo que te hace grande…

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Han pasado cuatro años desde que nos conocimos… ni hablar todo lo que ha pasado durante todo este tiempo. Digamos que no ha habido planes, sólo tiempo que pasa, que pasa muy muy rápido.

Resulta que después de estos cortos cuatro años, a tu alrededor se ha tejido cientos de historias que se cuentan fácil, pero que todas tienen su epicentro. Santiago.

Nadie lo puede explicar, pero hoy que no estas por ahí, que estas en un país extraño con tu mamá que tiene una sonrisa cada vez más grande por cada día que pasa en tu vida, y tu papá, un ser fenomenal que es capaz de ponerse la armadura de hidalgo e ir a hacer milagros con el sabor que tiene su cocina, por tu hermana que no he podido conocer todavía, que con sus dos dientitos ya tiene cara que es el clon de tu mamá…

No sé qué es lo que te hace grande, si el tiempo, si la distancia, si las ganas de verte, o de escuchar las historias que se siguen hilvanando de lo que haces, dices o te sucede, que hace verte cada dia más grande. El asunto es que has crecido mucho.

Ya casi creo que eres un hombre, el hombre al que le escribía hace unos años cuando eras un bebito, y que apenas te aconsejaba cuales eran las cosas que debías hacer para sobrevivir o vivir mejor la vida.

Te recuerdo indefenso, te recuerdo curioso, te recuerdo increíblemente valiente, te recuerdo con tu carácter apretado y severo. Te recuerdo cuando te di a comer hielo (una cara de extrañeza, pero dispuesta a pedir más), te recuerdo cuando te di a comer limón y cuando te sentaba a ver comiquitas toda la tarde. Te recuerdo con mis audífonos puestos escuchando música y bailando. Te recuerdo temblando de frío en una piscina. Te recuerdo siendo El Rayo McQueen. El pirata que peleaba espadas. El campeón que jugaba fútbol y metía goles contra el Madrid. Te recuerdo con sueño, ese contra quien perdías todas las noches. Te recuerdo dormir.

Cuando te vea te tengo una lista de consejos que por ahí rondan por internet que me hacen pensar en ti cada vez más con más risas.

Santiago tiene ya cuatro años, y desde que escuché esta canción, me hace recordarte “Tal vez, lo que te hace grande no entienda de cómo y por qué. Tal vez, lo que me hace grande es tenerte delante otra vez”. Debe ser que como dice al final, “Pero no hay ecuación ni formula genial que te ayude a comprender lo que asoma detrás”. Las cosas son como son y punto pelota…

Ahora la vida me está entregando una felicidad de las mismas dimensiones que tú tienes para tus padres. Estoy esperando, expectante, asombrado, con el mismo asombro cuando vi a tu mamá con la barrigota que tanto te caracterizó… Aún no decidimos como se va a llamar, aún no sé nada de nada de nada. Apenas estamos mirando con sorpresa lo rápido que la vida transfigura sus premios. Estoy en la misma línea de partida que estaban tus papás hace unos años. Sólo sé una cosa, la vida te coloca pequeñas escuelas… y tenerte en mi vida ha sido una de ellas.

Te extraña mucho…

Tu padrino.

 

PD: De aquí viene todo esto…


No somos tan idiotas los de allá afuera…

3643679860_5345186e6b_zEn medio de este sálvese quien pueda, diría mi compadre y amigo JPM, esto de permearse con la base (frase asquerosamente política), con el trabajador de a pie (sacado de los anales del sindicalismo inactivo, es decir, todo el sindicalismo), con esa gente que trabaja que jode como uno para ganarse la arepa (esa si es mía), te das cuenta que nos ha costados mucho darnos cuenta que esta situación no se aguanta, y por más prebendas, la plata se acaba.

Y la plata se acabó…

El “bachaqueo” es una palabra exquisita. Denomina al trabajador que se redondea como fuere, sacrificando tiempo, dinero, influencia y en algunos casos, estrategias de disuasión y se gana los reales llevando productos de primera necesidad (otras no tanto) a las personas que están dispuestos a pagar por ello. Es decir: ese negocio vale lo que cuesta. El asunto es que de eso se trata el libre mercado: si hay quien te lo compre, ese es el precio.

“Susto”… libre mercado, eso que es de derecha que asusta a los trasnochados.

Pero el motorizado lo entiende. Él sabe que la vaina esta fea. Él es el que mueve gente por toda la ciudad y conversa con todo el mundo: Con sus pasajeros, con sus panas de la línea, con la gente de la empresa a la que le hace la encomienda, con la gente del banco. El conoce la los choros y le encantaría sonarse a más de un malaconducta, pero es un hombre que trabaja y prefiere eso a ensuciarse las manos.

Ese trabajo es de otro, pero no lo hace.

El motorizado, mi pana con el que me monto los días de premura, me cuenta todos los días una historia distinta de cómo la gente está llena de hastío y se pregunta “¿qué vamos a esperar? ¿Qué diciembre nos corten el cuello?”.

Este pana que vive la calle dice que no se creen el cuento del choro asesino malandrito de cuello blanco “metido en la política”, que canta como un canario y no ha recibido ni un carajazo. No le extraña que haya infiltrados que por favores y por poder, crean que se pueden comer la luz y no caerse. Él dice la gente que no se cae a coba. Claro… nadie queda impoluto en este zafarrancho.

Pero que… que es lo que va a suceder. La confianza por los poderosos no va a cambiar por un canario que canta en contra de sus detractores. Además, ya no hay real para comprar conciencias, y los billetes de a cien valen más por el papel que por lo que cuesta. La plata no vale y además se acabó. La gente no es tan idiota en la calle.


El negocio del periodismo

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A veces nosotros los periodistas se nos olvida que el periodismo es un negocio. Lo peor del caso, cuando nos damos cuenta seguimos viviendo mal que bien en un apartamento alquilado, botado de un diario al que le diste 17 años de tu profesión desde que fuiste pasante hasta que te preguntaron “ fecha de ingreso y último sueldo”.

El negocio de la verdad, no de la verdad de verdad, sino la verdad novelada en historias censuradas por el editor, parte del negocio, y por la mesa editorial, los dueños del coroto, termina en una casa solitaria, llena de libros y notas escrita con los años, recuerdos y diplomas del día del periodista, seguramente hasta premios ganados a costa de trabajo de esos 17 años en un diario que un día decidió que no eres conveniente para la política editorial de un diario que recién acaban de vender, pese a los mil quinientos años de abolengo de una empresa familiar que comenzó con un sujeto, poeta, soñador, con dinero y algo de suerte, apegado a la verdad.

Ser romántico es una mierda, pero precisamente por eso somos periodistas.

Podría tener la certeza que entre esos papeles viejos y los premios y regalos, está más de una carta de alguna investigación abierta por la inconveniente que ese reportero escribió alguna vez que sacó de mala hostia a algún juez o algún fiscal, y con un poco de suerte fue algún ministro o algún presidente, que terminó en una investigación inconclusa que nunca caminó porque solo querían amedrentar. También, esta me da más risa, alguna que otra carta al tribunal disciplinario del CNP donde te acusan de yo no se que cosa.

Yo tengo las mías y eso que mi paso por el periodismo policial fue bastante apenas de 7 años. Suficientes para terminar la carrera con un sueldo de pasante más guardias.

Pienso en ustedes muchachos, a los que han ido botando uno a uno convenientemente porque son sujetos incómodos, piedras en el zapato. Quizá, cuando este país se convierta en algo más que un juguete de aquellos que nos desean arrodilladlos, los dueños del negocio, del negocio del periodismo, se acordarán que aquellos reporteros inconvenientes que botaron alguna vez quedaron en la gloria del periodismo que ellos no fueron capaces de hacer, sólo porque era un negocio.


Señore ladrone

Si. Es como si el tiempo tuviera mucho que mostrarme y que casualmente tengo la oportunidad de verlas cosas en el momento preciso. Mamá se reía de Alaska: “¿qué edad tiene esa señora? Mírala como se viste. ¡Parece un carnaval!”. En coro le dijimos… Mamá es Alaska… Ella es así… Sin embargo la sorpresa nos superó. No pensé ver más allá de su estrambótica estética: era un programa inteligente, bien producido, crudo en su mensaje y en su manera de hacer televisión, y sobre todo Honesto.

Inclusive, quedamos boquiabiertos al ver a Tomasito vestido con un leotardo animal print de lo más vistoso, unas botas verdes, cantando sin desparpajo alguno y danzando como una bestia… si como lo que es… como una bestia… Si leyeron esto… que creo que está de más…. espero que hayan visto y escuchado lo que les dejé más abajo…

Así creo que nos sentimos muchos en muchas partes del mundo… y que mejor que una guasa para expiarnos las culpas.


Yoga para Aceitunas coquetas

Reflexiones de lo que he aprendido del yoga

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Soy super fan de  Diana Garcia… no es que me maquille, pero me encanta su actitud, su estrategia y sus ganas para hacer las cosas.  Puedo decir que soy el autor intelectual de unos cuantos de sus post, debo reconocer que su carisma es lo que me mata.

Esta maracucha de cabellos rebeldes tiene un proyecto que me atrajo desde el principio, y he sido consecuente: Proyecto 63, un reto personal que se basa en ponerse el firme propósito de estar sano y feliz, y eso pasa por ponerse en forma, comer mejor y sentirse mejor… todo eso en una ciudad donde la gente se manda dos tumbarrancho con Coca Cola a las 7 am.

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El otro día en una conversa sobre el yoga y sobre eso de que necesita algo como más activo, y le repliqué que eso no era así, que el yoga hay que tenerle cariño y dedicación para que se le vean los resultados. Además de un tema de perspectiva de cómo debe asumirse el entrenamiento del cuerpo y del alma, yo creo que el yoga es un entrenamiento que además de prepararte físicamente, ofrece equilibrio y control, algo que hace tanta falta.

Recuerdo que en estos días invité a Carolina Briceño a ir a la clase de amadeo porras en el Parque del Este, y por supuesto, además de parecer un pato fuera del agua, no pasaron 10 minutos cuando su stress la alcanzó y no siguió en la clase. Logicamente, Caro es una mujer que hace mil cosas al mismo tiempo y no tiene concentración para aterrizar su enfoque en un solo punto, menos en ella. 25 minutos después estaba pegando brincos en la bailoterapia, claro… con sus consecuencias posteriores sobre una persona que no habitua nada que se le parezca al ejercicio.

El otro extremo es mi amiga Yuri, una runner bien entrenada que necesita solo 30 minutos al día para liberar todo lo que tiene en 6 kilómetros. Lo que cuenta es que es una liberación de endorfinas, stress, malos pensamientos: todo un reto. Correr tiene una disciplina fenomenal (lo hice alguna vez… cuando era joven y esbelto y desempleado) y te da autoenfoque. Además Yuri sorprende porque además de eso es vegana, que más allá de su esfuerzo de salvar a los animalitos que tienen una familia y sus hijitos y esas cosas, combina sus ejercicios con un régimen sin carne.

YOGA Y YO

Comencé a hacer yoga en un momento bien complejo en mi vida. Estaba separándome y necesitaba hacer algo, flexibilizarme, tanto en lo físico como en lo espiritual. Yoga era lo mejor. Tuve la oportunidad de comenzar con el apoyo de club de esposas de mis amigos, que obviamente me llevaban una morena y media. Con el tiempo logré encontrar disciplina, y solitario me enfrentaba dos veces a la semana a mi propio cuerpo, mi propia concentración, mis propios problemas. Como diría Miguel Mateos, era alguien perdido encontrándose.

En ocasiones cometí muchos abusos con el yoga: ir a tres clases en un día. Ir completamente borracho, porque sencillamente me había prometido ir así estuviese como fuese. Ir desayunado. Dejar de ir por flojera. Poco a poco fui entendiendo que hacer yoga más que una disciplina física, era un compromiso personal que se construía a base de paciencia, de autoenfoque, respiración a respiración, clase por clase. En definitiva, el yoga no es algo que uno va a hacer por hacer.

Ya me sentía avanzado. Lograba hacer torsiones que antes era imposible hacer. Me paraba de cabeza. Mantenía una posición con diez respiraciones calmadas sin sentir dolor. Tuve que parar por una lesión, 25 kilos menos y una diabetes que tenía escondida y haciendo estragos sobre mi cuerpo. Fue terrible para mí: lo que me lesionó, más que la rodilla, el ego. Aún no me recupero, pero estoy eventualmente retomando la práctica. Aunque el año me lleva a hostias.

Con el tiempo el yoga se convierte en un ejercicio que solo comparo con salir a correr o lanzarse a nadar: al final, uno tiene el camino adelante y no existe nada más, tú sólo decides cuando comenzar y cuando terminar. Lo único que importa es una sola cosa: Respirar.


Anysabel… una niña insolente…

Ahí se graduó ayer la coñita esta que pude cargar hace 25 años. Como les explico que no esperaba menos, porque es sumamente terca, al extremo fastidiosa, autoflagelantemente autoexigente, insoportablemente intranquila, familiarmente insomne, al extremo dedicada, odiosa, ¿fastidiosa ya dije no? y muy muy linda. Si me preguntan, no me parece gran cosota que se haya graduado de diseñadora gráfica por todo lo que dije antes, pero sé que es, de verdad verdad, fotógrafo profesional, una muchachita muy organizada.

Tranquila… Lo mejor de graduarse es que puedes cobrar más caro.

Te quiero…


Politizar la vida…

No es que me desencaje el homicidio de una persona pública. Es sensato considerar los hechos con cabeza fría y en lo personal creo que este no es el momento de ser reactivo ante una situación descontrolada por más de 15 años. El hecho es que pareciera que esas cosas que no tocan a los venezolanos pudientes y poderosos se convierten en un tema central de sus pensamientos cuando ocurre un hecho tan terrible como éste a una Miss Venezuela, una de las diosas de la belleza venezolana, una de las piezas de nuestro imaginario popular, parte del engranaje del ser venezolano.

En mis años como reportero de sucesos fue muy impresionante ver como día tras día el mundo daba vueltas terriblemente y se convertía e una centrífuga de violentos hechos, cada día peores, más agresivos, más insensibles, y mucho peor, con cada vez menos sentido. Cuando la corriente me llevó a otras aguas toda mi familia respiró: marco va a cambiar, será menos neurótico, menos insensible, menos crudo, menos inconsciente. Nada de eso paso.

La violencia siempre fue parte de mi conciencia como periodista y luego, cuando tuve oportunidad de hacer trabajo político y entendí la función de la política tuve la oportunidad de convertirme en un embajador de conciencia a esos dirigentes que me tocaba llevar y creo que tuvo resultados.

He sido crítico ante el bastión de lucha de la oposición de la gobernabilidad, siempre me ha parecido una estupidez, pues el esfuerzo se diluye torpemente en asuntos como ello porque no afecta a los ciudadanos, y allí es dónde queda los temas concretos y sensatos que debe atacar la clase política. Lamentablemente la visión de revolución es totalmente político, dirigido al control de la gobernabilidad y de los asuntos que conciernen al poder y el uso de los bienes del estado para el mantenimiento de esto, si no fuera así, luego de la muerte de Chávez, Maduro nunca hubiese sido presidente, pero la realidad es tal cual como está hoy.

La noche ha sido terrible. Mi cabeza no paraba de pensar en cosas que realmente me preocupan y recuerdo cuando Antonio Ledezma llevaba dando tumbos un cierto liderazgo en Caracas con Alianza Bravo Pueblo. Escucharlo siempre fue una apología a la locura, o por lo menos eso pensaba yo en su momento. Antonio siempre fue un tipo con una visión clara, un poco desencajada de lo común y corriente; eso lo mantuvo a flote durante muchos años (quizá esta opinión sea disonante de lo que he conversado en otras ocasiones, pero digamos que el que no reflexiona sus cosas puede que sea un trasnochado toda la vida). Hoy es uno de los bastiones de la reivindicación política de la gobernabilidad y la capacidad de hacer cosas para la gente y por la gente, precisamente el punto que tiene valor en esa lucha.

Pero creo que es momento de plantear nuevas visiones de revolución, una revolución verdadera que se plantee desde lo profundo de la conciencia, consecuente con el país y la necesidad que tenemos, que se coloque por encima de nosotros mismos, de la misma clase política y se genere una conciencia nueva, sin violencia y transformativa de todos los venezolanos.

Hoy podría criticar muchas cosas: ¿para qué tenemos una Asamblea Nacional que no tiene el poder de legislar? Cada sesión son horas de dinero perdido para el estado y su proporcionalidad no es la más representativa de todas, su efectividad es cada día menor y su función se entrega terriblemente a una habilitante que no cumple con las necesidades de los ciudadanos, en la resolución de sus problemas, en la estructuración de leyes que regulen la seguridad administrativa y legal del país.

También pensaba sobre la función de los poderes judiciales y su función, incluyendo de los ministerios que administran ese sector. De qué nos sirven si no tenemos a los policías en donde deben estar y están peor armados que cualquier patán de barrio. Para qué tenemos a los militares, que su función es resguardar la soberanía del país (no la del partido) vendiendo papas y cebollas. De que nos sirve tener un ministerio de cárceles que no puede controlarlas y entrega su poder a los pranes y líderes del penal para llevar el destino de miles de presos. De qué sirve una Fiscalía y una Defensa Pública que estamos desprotegidos en las calles, eso sin hablar de Indepabis, donde pareciera que te están haciendo un favor por defenderte, cuando cobran un dineral sin hacer nada (el caso de mi mamá y su carro tiene más de un año y nada que camina).

Creo que la verdadera revolución es sincerar las cosas y hacer que este país se enderece desde el principio: si te multan, pide tu boleta y paga tus unidades tributarias, si trabajas en un instituto público, haz tu trabajo cabalmente y respeta a la gente, haz tu cola, respeta la luz, párate temprano, cumple como ciudadano, reclama, resuelve, embolsa bien tu basura, paga tus servicios (todos tus servicios, no seas arañao); si eres policía, sé policía; si eres militar, sé militar no vende papas; si eres ministro, sé ministro; si eres diputado, sé diputado; si eres magistrado, se magistrado.

Esta visión de revolución ha trastocado la realidad y ha hecho que los ciudadanos nos convirtamos en cualquier cosa menos lo que debemos ser. Ha hecho que usemos el dinero para lo que no debemos (como comprar el cupo Cadivi para comprar dólares y traértelos para ganarte el triple y poder pagar una piche lavadora y una nevera, por ejemplo), ser como no hemos sido nunca.

La política es el acuerdo del bien común, algo que perdimos, precisamente por la visión trastocada de esta realidad que malquebien vivimos. El acuerdo en vivir en comunidad es fundamental pasa salir adelante y eso es precisamente una revolución, hecha de ideas, de pensamiento crítico, de conciencia y paciencia.

Debemos politizar los problemas sociales que vivimos porque así llegamos a un acuerdo de lo que debemos hacer, que no es precisamente meter la cabeza debajo de la tierra y esperar que todo pase, como ocurre. Debemos politizar la vida, porque de muertos ya tenemos bastante.


… treinta y cinco!

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Tengo mis dilemas con mi edad… no me siento como un tipo de treinta y cinco años pero los tengo. Tengo la esperanza de que esos años que vienen no me traten tan mal, pues estoy contento con estos últimos 35.

Ha sido divertido, con todas sus cosas por supuesto, y creo que los que vienen serán un poco más… digamos que este año se han concretado cosas que esperaba que sucedieran, y creo que este año será un poco más serio en ese aspecto… tengo intención, que es una de las cosas que en ocasiones dejaba pasar en los años que no sabía hacia dónde ir.

Este años es distinto… tengo una idea fija en la cabeza… ya les contaré… por lo demás, gracias por sus felicitaciones. Este año promete.


Entramos en diciembre

Entramos en diciembre… si, si: Navidad, utilidades, regalos, caña y dulces y todo eso… incluso, viene mi cumpleaños… y el médico me prohibió la mitad de las cosas.

Realmente la actitud Ebenezer Scrooge me dura hasta los primeros cinco días del mes, pues mis amigos siempre hacen todo lo posible para que estas fechas sean más interesantes, más divertidas y memorables que el año anterior, sin embargo también para mí es un momento en donde he podido reflexionar proyectarme año tras año a algo mejor, sin necesidad de pasar por los fantasmas de las navidades.

Este año he tenido muchas bajas y muchas altas, en las cuales debo contabilizar golpes muy duros y los más difíciles, como son la partida de Roberto y de Nestor a España, a quienes considero gente fundamental el mi vida. Al final no ha sido tan duro. El gallego me tiene al tanto de las cosas que le pasan y sigue tan aristotélico como siempre, y de paso me mantiene al tanto de las operaciones de todos por allá.

Luego está lo de la diabetes, que a la larga en vez de ser un problema se ha convertido en un regalo maravilloso de nuevas posibilidades y nuevos aprendizajes. Es un poco raro ver esto desde una perspectiva optimista pero creo que es la manera más inteligente. Sé que muchos se sienten agobiados con la enfermedad, pero esta ha sido un impulso más grande para cuidarme un poco más, creo que no tanto como merezco y debo, pero prometo ponerme al corriente este año que comienza, iniciando de inmediato.

Cambiar: parte del proceso

Incluso, creo que conseguí uno de mis propósitos de este año, que era cambiar de trabajo.  Con esto de las listas de fin de año y los estreses de las cosas que no hicimos, creo que fue un avance importante, para muchos aspectos. El nuevo trabajo ha sido un cambio importante en mí y me ha dado una perspectiva nueva de conciencia de quién soy y que debo hacer por mí, lo que incluye seguro y unos beneficios (eso comparado con la OTRA empresa, es un GRAN avance).

Ahora quiero seguir al siguiente peldaño. Es algo que tengo mucho tiempo considerando y esperando, y creo que es buen momento para hacerlo. Nosotros los periodistas tenemos demasiadas carencias en torno a lo que somos como profesionales, y por lo general somos personas muy inteligentes y preparadas con la iniciativa de una caja de Ace, y a mí, eso de ser un paquete en un estante no es mi interés.

Vamos a impulsar algo que creo merezco, con la idea de hacer lo que se hacer, lo que me gusta, de la mejor manera, y que de paso, genere los beneficios necesarios para que sea una maravillosa experiencia. Escribí os fundamentos hace años, y creo que aun son válidos, solo que esta vez cuento con gente que confía en mí.

Buena suerte Santiago

Uno de los eventos más importantes de este año fue la Carta a Santiago en Cartas de Amor de Mont Blanc de este año (pueden leerla aquí ). No ganar es una de las cosas más fenomenales que me puede pasar cada año, porque demuestra el cariño de mucha gente cuando me considera como escritor y el valor que le dan a mis textos. En cada ocasión, he tenido la oportunidad de recibir comentarios como “no entiendo” o  “por qué no tu”, y me he sentido halagado. Este año voy con todo. Para eso me voy a comprar mi juego de reglas nuevo, porque esta vez no voy a dejar espacios mal calculados.

Con respecto a Santiago, creo que es uno de los dulces que puedo permitirme en estos años. Ver crecer a una persona es un reencuentro con la sorpresa, con el encanto, con la ternura, con el juego y con algo que uno no conoce de uno, hasta que tiene la oportunidad de toparse con una experiencia como esta, con la firmeza: aprender que uno no debe doblegarse a sus manipulaciones y encantos y tener la inteligencia para enseñarles lo correcto y lo incorrecto, muy distinto a lo bueno y lo malo (que también debes enseñarles, además…) es un acto de paciencia muy serio.

 Lo bueno es que después de muchos años, darse cuenta que el tigre Shere Khan, una comiquita con la que crecimos, siga siendo el encanto de este enano, que me alegra la existencia porque sé que puedo compartir con el muchas horas de animación, uno de mis grandes placeres (le gusta Hora de Aventura, pero no se lo digan a su mamá porque me mata).

Lo que es arriba es abajo: o sobre por qué me dio por estudiar astrología

Siempre pensé que como hijo de Kiron y Sagitario, tenía el deber de mirar a las estrellas. Entonces, me encantó la trigonometría, las estrellas, la astronomía y la astrología, que a demás de ser una de las pseudociencias más antiguas que existe, es un fenomenal tema de conversación. Marianela y las muchachas han sido una fiesta semanal de placer y belleza.

Entre la necesidad de conocer (que es bastante), el gusto de las horas de la cena semanal, las clases, y las cartas que ruedan de mano en mano tratando de entender los cielos y su influencia ha sido una escuela maravillosa. Lo que antes era una conversación intuitiva y vulgar se he convertido en un área de estudio fenomenal, con una base clara y con un aprendizaje certero.

Claro, estoy consciente que mi intuición ha signado mucho el análisis, y ha sido una herramienta esencial para entender todo lo que veo, sin embargo, la orientación de Mari ha sido muy interesante, y compartir con Ana, Samantha, Margarita y Michelle aquellas cosas que solo las estrellas te pueden decir, y que devela aquellas cosas que, en ocasiones, no queremos que nos vean, es muy bonito. Ahora tengo un reto: quiero aprender a hacer la carta a pulso. Pero todo a su tiempo.

También ha sido una herramienta de autoconocimiento. Esto de tener la carta astral en la mano y comprender quien soy, mis aspectos esenciales para trabajar y como debo hacerlo ha sido un descubrimiento personal, en ocasiones muy duro, pero si muy ilustrativo. Ahí vamos, poco a poco, descubriendo cosas nuevas de mi y de los otros, pero sobre todas las cosas, descubrir sobre mi capacidad de analizar (sigo siendo un buen periodista hasta con la astrología después de todo).

También ha servido para entender que hay cosas que deben quedarse como están…

Con muchas ganas de dejar de soñar

Creo que las cosas que uno le ilusionaban ya no son las mismas en estos años. 35 años, con aciertos y fracasos. Este mi cierre del quinto ciclo de siete años, que por lo general son muy difíciles, porque exigen un nuevo orden. Ya ha pasado un tiempo y creo que las cosas han salido mejor de lo que yo mismo esperaba.

Creer en que las cosas van a cambiar para mejor es una ilusión, y quizás por eso aquel optimismo con color político que siempre profesaba se ha ido disipando poco a poco, entre otras cosas, porque la decepcionante actitud de algunos personajes conocidos deja mucho que desear. En una semana vienen las elecciones y creo que todo el mundo está esperando algo que no va a pasar, un cambio. ¿Un cambio de qué? ¿De políticos? ¿De reparto de poder y dinero? ¿De gobernabilidad? Me parece una ilusión tan vana que no sé qué debe darle uno a estos imbéciles que en sus propuestas de gobierno parece más bien una carta del niño Jesús de cosas que no se van a ver nunca, porque el niño Jesús trae el regalo, si; pero quien paga es papi y mami.

Seguimos es un país impune donde los imbéciles que mandan siguen excusándose en el sabotaje y ocultando la realidad más real (como diría mi pana el Requesón) y esto está cada vez más deteriorado, más triste y mas amoral. Lo peor del caso es que esta actitud ha sacado lo peor del venezolano, que no es nada bonito.

Lo peor de caso es que en cualquier posición que te encuentres, dejar de votar no puede ser una opción. Lamentablemente, la política del menos malo sigue siendo una regla…

Por eso la idea de dejar de soñar en una Venezuela mejor es bastante sensata y voltear a ver otros horizontes es hasta necesario, pese a que estoy consciente que esto es lo que quieren estos imbéciles: deshacerse de nosotros y crear una sociedad de borregos… Van bien, que es la peor parte.

Ya me arrancaré la pasión por mi patria, así como me he arrancado miles de cosas.

Mas sin embargo…

No sé qué es lo que viene en el año que viene. Estoy esperanzado por un lado, algo frustrado por el otro, pero creo que sea nada de morirse. A diferencia de este año, el que viene si me quiero prometer algunas cositas para seguir adelante.

Como siempre, los últimos 10 días del año me voy a reflexionar para comenzar mejor el año que viene… este año sin caña claro está sin dulces, sin tanta hallaca y sin tanto bochinche, pero con muchas ganas… viene el próximo peldaño.


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