Rumbo a los Cuarenta…

Estuve alejado de los teclados en estos días electorales. Además se sentirme terrible físicamente, había decidido no hacerlo desde las elecciones pasadas.

La muerte del presidente no me impactó. Era algo natural de alguien que no atendió las cosas a tiempo y debo reconocer que eso confirmó que el carácter ya resabido de que Hugo era más tozudo de lo que imaginaba. Conversaba con Borges en estos días y me decían que era de esperarse. El presidente era tan duro que es imposible considerar que soltara le poder por su enfermedad. Las cosas sucedieron como se esperaba.

Esto devino en una campaña electoral que inició desde las exequias del finado: con un candidato ausente, para elegir a un candidato fantasma, arrecostado y furibundo, pero ese no es el tema: el asunto es que Nicolás asegura la continuidad de un proceso que para mi, tiene hoy una dirección muy distinta a la que tuvo con el comandante, que ya de por si era incierta.

“Socialismo”, eso que ellos le llaman socialismo no es ni por asomo lo que en aquellos años de formación política nos hicieron entender los trasnochados… Y miren que tengo un Padre Economista, así que mi visión de socialismo es más entendida desde la teoría crítica y no como un fundamento político, así que eso de “socialismo desde lo social” es poco serio, una perspectiva paternalista y electorera, así como va… 14 años de lo mismo, pero no es socialismo.

La campaña duro una pendejera. De hecho, ni me di cuenta. Escuche a Henrique una o dos veces. A Nicolás… Bueno… Así como que escucharlo… No… Honestamente no decía absolutamente nada… Salvo algunas moqueaderas víctimizantes y constantes referentes in memoriam. Se me olvidaba… El pajarito y sus silbidos, para terminar todos los discursos entregando unos recursos para algún proyecto de lo que sea. Los estudios del discurso lo estructura a uno a no tener opiniones personales cuando analiza: te obliga a atender a estructuras, a marcas lingüísticas  al análisis de los procesos y las calificaciones, a enfocarse en el tono y el tenor, es distinto que cuando uno escucha con el estómago, y mi estomago no estaba en condiciones de seguir escuchando.

Por eso el Internet proveía gran parte de la información de la campaña a la cual estaba negado. Sabía para quien iba mi voto, pero no estoy dispuesto a entregar mi tiempo a proselitismo inútil… De hecho, las famosas marchas me incomodaron rato largo:  “¿y tú no vas a la marcha?”, me reclamaban algunos. Mi respuesta era idéntica a la que doy cuando preguntan por qué no soy cristiano. “Detesto la militancia de base… Eso es lo que pasa”, y eso me sigue pasando…

Sin embargo, pareciera que a nadie le interesa que esto cambie. Mientras más pobres, mejores votos. Mientras más necesitados, más maleables. Mientras más poder “pal pueblo”, más poder para sus representantes. Y discutimos de gobernabilidad, de derechos políticos, de presupuesto y de autonomía… Con los mismos iletrados hambrientos y consecuentes, fieles y demócratas… Ávidos de oportunidad. ¡Carajo! Así si es fácil hacer política.

Por eso estoy harto que la política sea una moda y no una manera de hacer patria, de buscar el bien para todos y no para el 51,3 por ciento de votos seguros, orgullosos y vilipendiados que creen el discurso laxo y hueco de un campeón sin batalla. Estoy harto de que nos conformemos con el menos malo cuando aquí hay tanta gente buena que podría hacer de este país algo más que un bonito lugar para vivir… Que no es suficiente. Soy venezolano, y así como tenemos sangre libertadora, merecemos exigir mejores hombres y mujeres, mejores políticos, mejores resultados, no esto…

Voto… Voto sin creer que podemos salir adelante… Sin fe en un país que no tiene fe en si mismo. Sin esperanza que podamos entender que Dios nos dio el paraíso a nosotros y que lo convertimos en una fiesta reguetonera y borracha.

Fe… Fe es lo que tiene uno antes de morir cuando pretendes que te perdonen todas las cabronadas que hiciste en vida. Pero estoy a punto de perderle la fe a mi país… Y eso es muy malo, porque quiere decir que algo se esta muriendo en alguna parte de la conciencia…

Estuve alejado de los teclados, si; pero no de la reflexión y de la acción política. Creo en la política, en la oportunidad con responsabilidad, en el trabajo, en civilismo y en la ciudadanía activa… Pero no se si creo en mi patria, que no me ha dado nada, mas que unas ganas de luchar que al final no se donde se me fue quedando.

Venezuela merece algo mejor. Para bien o para mal, Chávez hizo lo que le tocaba y sabia lo que hacía, jodió un gentío… Pero este, inconcientemente, nos va a joder a todos.

40 años voy a tener en las próximas presidenciales y no hemos tenido nada distinto en que creer o con qué comparar: Conocí a Hugo a las 11, vote en su contra a los 19, a los 20, a los 21, a los 22… A los 34 y después de muerto voto en su contra… Y lo lamentable es que nuestra conciencia política de mi generación es chavista, no conocemos algo mejor o peor… Voy rumbo a los 40 y voy a seguir votando, sin casa, sin carro, sin una cuenta en dolares como la mayoría de estos cabrones… y posiblemente en contra.

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Acerca de mtgonv

Comunicador, publicista y periodista, dedicado al Estudios del Discurso, la comunicacion digital y los medios sociales.editor de los blogs mtgonv.wordpress.com, desdepaloverde.wordpress.com y lasmanerasdeldecir.wordpress.com Ver todas las entradas de mtgonv

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