Médicos, mecánicos y el hombre más dulce que conoces

Fe de Vida

Les cuento que tuve la oportunidad de disfrutar del hotel más caro de la ciudad, según mi querida Michelle. Estar hospitalizado es uno de los evento más fastidiosos y degenerantes del pensar y la memoria que existe. Es digamos, no precisamente en este orden, lo siguiente: suero, antibiótico, calmante, televisión, dormir, suero, calmante, pastilla, antibiótico, dormir, calmante, suero, suero. El asunto es que después de varios días en una clínica, con una factura que parece un rollo de papel toilet, una lista interminable de medicinas y aparatos, salí con una condición nueva e irresolutamente poco deseable: ahora soy diabético.

Digamos que me ha costado entender y asumir este nuevo asunto, mucho más porque considero que la actitud un poco irresponsable del médico encargado del cuento de darte una noticia como estas con una lista interminable de medicinas y exámenes por hacer sin explicarte que significa todo esto. Te lanzan al ruedo y nada más, “usted resuelva su peo como mejor le parezca”. Por suerte, el periodismo me dio la suficiente curiosidad como para tener azotado a las enfermeras con cuanta pregunta se me iba ocurriendo… sin embargo, no me parecieron suficientes. Por suerte existe el Internet, y en pocos ratos de navegación histérica (como siempre, esto no tiene nada que ver con la alarma) logré hacerme de una gran cantidad de información preliminar para entender como es que es este asunto del azúcar descontrolada.

Para colmo, la razón por la que terminé en la emergencia de una clínica  aun no se ha resuelto, por tanto, ando con una incomodidad de una rodilla inflamada e inmovilizada, en muletas que no termino de aprender a usar pese a que en la casa todos son unos profesionales del su uso, y en casa de mi madre, quien se desvive con las atenciones necesarias de tenerme de nuevo en casa por una temporada.

Debo reconocer que extraño las beldades de mi casa, de mis amigos que nunca me han faltado, de mis compañeros de trabajo y del mismísimo trabajo que siempre me ha mantenido menos estúpido y más feliz. Pero todo a su tiempo y en su lugar. Hoy necesito aprender de este tema y estar en la casa de mi madre entendiendo el universo nuevo que se me afronta, y bueno, aprender este nuevo juego y jugar la vida de otra manera.

Creo que esta nueva etiqueta es una oportunidad de afrontar una nueva manera de hacer comunicación, pensando en la estupidez de los médicos que aun creen que la información es su poder. Tengo la oportunidad de reordenar mi vida alrededor de una nueva cosa que aunque afecta y molesta, pues, puede ser una razón para convertirme en mejor persona de la que soy. También es un ejemplo bien particular sobre ese asunto de que las cosas emotivas tienen su influencia real sobre las cosas biológicas y racionales.

“Pendejo”, me dije una tarde pensando en todas las pendejeras. Pero bueno, ser pendejo se puede dejar de ser, lo de diabético, no.

PD: sobre los mecánicos… pues ya se los contaré luego.
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Acerca de mtgonv

Comunicador, publicista y periodista, dedicado al Estudios del Discurso, la comunicacion digital y los medios sociales.editor de los blogs mtgonv.wordpress.com, desdepaloverde.wordpress.com y lasmanerasdeldecir.wordpress.com Ver todas las entradas de mtgonv

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