El Asuntuoso dilema de ser Padrinos

Santiago llegó después de nueve meses, como era de esperarse cuando de un embarazo se trata. Ante tanta espera, estuvimos acompañando a Ana y a Pascual en el asunto, ya no como espectadores, sino como veedores certificados con sello de calidad Norven. Pero, de ahí a esperar ser padrino por ello, pues ni tanto.

Finalmente, me cayó de sorpresa la idea de serlo y debo reconocer que me agradó bastante, precisamente porque si ya había un vínculo poderoso entre lo pasado, era muy interesante afianzarlo hacia el futuro. De esas cosas no se hablan, pero se sabe… Lo sabe uno que mi relación con mis padrinos ha sido sumamente efímera, con sus temporalidades pasajeras excepcionales. Ya la experiencia me había dado la oportunidad de ser el padrino de Eliani, pero debo aceptar que en cualquiera de los casos, no sé como manejarlo… pero lo hago… no mejor que mis padrinos, pero lo sigo intentando.

Pero crecen demasiado rápido.

El chiquitico de hace dos meses es un hombrecito que se estira más rápido de largo a más largote de lo que ya era. Su carita se madura, sus manitos también. me cuesta cargarlo, pero cuando lo hago me cuesta soltarlo. Me cuesta entender que es una delicada criatura, porque sigue siendo un bebe, pero por dentro tiene algo, debe ser el carácter, o la fortaleza, o el alma, o la energía, ¡qué se yo!, lo único que sé es que pronto le va a quitar el carro a la mamá si se descuida.

Eliani es el ejemplo que reafirma aquella promesa que hice y que significa eso de lanzar las flechas más alto, porque más lejos caen. Sin embargo, ella es un ejemplo que indica que la vida no es más que eso que te ponen en el camino, y no dudo, que cada cosa que la vida le ponga, tengo, debo y quiero apoyarla.

Cómo se quiere a alguien que no tiene nada que ver con uno, pero que uno ve crecer, que te pide la bendición cariñosa y te abraza inocente. Como se quiere a un niño que llora y zurra y a la bisconvexa, pero que pronto le gustarán los carritos, los legos y el Playstation, que le gustará el Barcelona como el pae y el padrino y odiará el béisbol como se odia esos orígenes tercermundistas y malcerveceros como yo… Cómo se quiere a una niña que con todo el corazón le brillan los ojos de travesura. Como se quiere a un niño que sabes que por genética será un peligro a los 15 cuando le robe el carro a la madre para ir a buscar niñas al Cristo Rey y que tendré que salir a defender, porque ese es el compromiso…

Y me respondo, como siempre me respondo con estas cosas: “Con paciencia, Marco González, con paciencia”.

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Acerca de mtgonv

Comunicador, publicista y periodista, dedicado al Estudios del Discurso, la comunicacion digital y los medios sociales.editor de los blogs mtgonv.wordpress.com, desdepaloverde.wordpress.com y lasmanerasdeldecir.wordpress.com Ver todas las entradas de mtgonv

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