Señore ladrone

Si. Es como si el tiempo tuviera mucho que mostrarme y que casualmente tengo la oportunidad de verlas cosas en el momento preciso. Mamá se reía de Alaska: “¿qué edad tiene esa señora? Mírala como se viste. ¡Parece un carnaval!”. En coro le dijimos… Mamá es Alaska… Ella es así… Sin embargo la sorpresa nos superó. No pensé ver más allá de su estrambótica estética: era un programa inteligente, bien producido, crudo en su mensaje y en su manera de hacer televisión, y sobre todo Honesto.

Inclusive, quedamos boquiabiertos al ver a Tomasito vestido con un leotardo animal print de lo más vistoso, unas botas verdes, cantando sin desparpajo alguno y danzando como una bestia… si como lo que es… como una bestia… Si leyeron esto… que creo que está de más…. espero que hayan visto y escuchado lo que les dejé más abajo…

Así creo que nos sentimos muchos en muchas partes del mundo… y que mejor que una guasa para expiarnos las culpas.


Yoga para Aceitunas coquetas

Reflexiones de lo que he aprendido del yoga

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Soy super fan de  Diana Garcia… no es que me maquille, pero me encanta su actitud, su estrategia y sus ganas para hacer las cosas.  Puedo decir que soy el autor intelectual de unos cuantos de sus post, debo reconocer que su carisma es lo que me mata.

Esta maracucha de cabellos rebeldes tiene un proyecto que me atrajo desde el principio, y he sido consecuente: Proyecto 63, un reto personal que se basa en ponerse el firme propósito de estar sano y feliz, y eso pasa por ponerse en forma, comer mejor y sentirse mejor… todo eso en una ciudad donde la gente se manda dos tumbarrancho con Coca Cola a las 7 am.

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El otro día en una conversa sobre el yoga y sobre eso de que necesita algo como más activo, y le repliqué que eso no era así, que el yoga hay que tenerle cariño y dedicación para que se le vean los resultados. Además de un tema de perspectiva de cómo debe asumirse el entrenamiento del cuerpo y del alma, yo creo que el yoga es un entrenamiento que además de prepararte físicamente, ofrece equilibrio y control, algo que hace tanta falta.

Recuerdo que en estos días invité a Carolina Briceño a ir a la clase de amadeo porras en el Parque del Este, y por supuesto, además de parecer un pato fuera del agua, no pasaron 10 minutos cuando su stress la alcanzó y no siguió en la clase. Logicamente, Caro es una mujer que hace mil cosas al mismo tiempo y no tiene concentración para aterrizar su enfoque en un solo punto, menos en ella. 25 minutos después estaba pegando brincos en la bailoterapia, claro… con sus consecuencias posteriores sobre una persona que no habitua nada que se le parezca al ejercicio.

El otro extremo es mi amiga Yuri, una runner bien entrenada que necesita solo 30 minutos al día para liberar todo lo que tiene en 6 kilómetros. Lo que cuenta es que es una liberación de endorfinas, stress, malos pensamientos: todo un reto. Correr tiene una disciplina fenomenal (lo hice alguna vez… cuando era joven y esbelto y desempleado) y te da autoenfoque. Además Yuri sorprende porque además de eso es vegana, que más allá de su esfuerzo de salvar a los animalitos que tienen una familia y sus hijitos y esas cosas, combina sus ejercicios con un régimen sin carne.

YOGA Y YO

Comencé a hacer yoga en un momento bien complejo en mi vida. Estaba separándome y necesitaba hacer algo, flexibilizarme, tanto en lo físico como en lo espiritual. Yoga era lo mejor. Tuve la oportunidad de comenzar con el apoyo de club de esposas de mis amigos, que obviamente me llevaban una morena y media. Con el tiempo logré encontrar disciplina, y solitario me enfrentaba dos veces a la semana a mi propio cuerpo, mi propia concentración, mis propios problemas. Como diría Miguel Mateos, era alguien perdido encontrándose.

En ocasiones cometí muchos abusos con el yoga: ir a tres clases en un día. Ir completamente borracho, porque sencillamente me había prometido ir así estuviese como fuese. Ir desayunado. Dejar de ir por flojera. Poco a poco fui entendiendo que hacer yoga más que una disciplina física, era un compromiso personal que se construía a base de paciencia, de autoenfoque, respiración a respiración, clase por clase. En definitiva, el yoga no es algo que uno va a hacer por hacer.

Ya me sentía avanzado. Lograba hacer torsiones que antes era imposible hacer. Me paraba de cabeza. Mantenía una posición con diez respiraciones calmadas sin sentir dolor. Tuve que parar por una lesión, 25 kilos menos y una diabetes que tenía escondida y haciendo estragos sobre mi cuerpo. Fue terrible para mí: lo que me lesionó, más que la rodilla, el ego. Aún no me recupero, pero estoy eventualmente retomando la práctica. Aunque el año me lleva a hostias.

Con el tiempo el yoga se convierte en un ejercicio que solo comparo con salir a correr o lanzarse a nadar: al final, uno tiene el camino adelante y no existe nada más, tú sólo decides cuando comenzar y cuando terminar. Lo único que importa es una sola cosa: Respirar.


Anysabel… una niña insolente…

Ahí se graduó ayer la coñita esta que pude cargar hace 25 años. Como les explico que no esperaba menos, porque es sumamente terca, al extremo fastidiosa, autoflagelantemente autoexigente, insoportablemente intranquila, familiarmente insomne, al extremo dedicada, odiosa, ¿fastidiosa ya dije no? y muy muy linda. Si me preguntan, no me parece gran cosota que se haya graduado de diseñadora gráfica por todo lo que dije antes, pero sé que es, de verdad verdad, fotógrafo profesional, una muchachita muy organizada.

Tranquila… Lo mejor de graduarse es que puedes cobrar más caro.

Te quiero…


Sobre ética, periodismo, socialmedia, contexto… todo junto

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Expresé mi opinión sobre la foto que se muestra aquí arriba, la cual generó una polémica intrascendente.

“Creo este tipo de que imágenes no se deben mostrar. Siento que promueven un morbo que es bastante duro cuando se lee, peor cuando se ve. Pero estas son las redes sociales y cada cual tiene la licencia de usarlas a sus anchas. Sin embargo, sigo siendo un reportero en alguna parte, y creo que esto de sembrar conciencias no le logra si no es con un pifostio, pues pareciera que el venezolano no reacciona sino con eso”.

Yo considera que la falta de compresión de lectura del texto de unos, y en otros casos, la falta de comprensión de la contextualidad del discurso que se viene generando en el social media por otros. En cualquiera de los casos, considerar este asunto como un “error humano” es sensato, pero en gran medida parte desde la forma en cómo comprendemos lo que vemos y como planteamos la intertextualidad en la social media, uno de sus características fundamentales.

Desde mi punto de vista ético, considero que la foto que muestra Sergio Dhabar en su post es el corolario de todo el contenido que se ha mostrado en general por los medios sociales de los hechos ocurridos en estos días. Sin embargo, esta foto me genera un interés como periodista: creo que es una foto necesaria, por ser honesta, dura, con un alto contenido emocional e inteligente sin ser exageradamente amarillista. No es la foto: es el contexto que la carga de contenido en un momento comunicacional.

Debemos entender que los medios tradicionales han usado los medios sociales como herramienta de desahogo de esa gran cantidad de información que por un motivo ético, no publican en sus impresos, pero me causa suspicacia: por qué no considerar estas plataformas bajo el mismo criterio ético de sus publicaciones impresas. Hay que reconocer que algunos “tabloides digitales” los cuales no voy a mencionar por su alto contenido de semillas, hacen gala de sus falta de conciencia y usan la información naranja como aliciente de su necesidad obsesivo compulsiva por las visitas, los likes y compartidos, los rt, y pare usted de contar las herramientas de viralización.

Sin embargo, es necesario atender que este cuestionamiento ético es propio de los periodistas y no de los medios sociales que están llenos de periodistas, en algunos casos. Esa necesidad de inmediatez del medio social necesita publicar cualquier cosa para convertirla en noticiable y su necesaria forma de viralidad es, pese a lo cuestionable, necesaria.

Pero que lo haga un diario de circulación nacional en sus medios sociales es un problema, es como si viñetaran todo su contenido social, pero sin interpretación y eso crea un contexto donde una imagen como la que “cito”, que considero cuadro inteligente, estética, periodística y dramático y  en una ginda terrible del contexto, que habla más allá de aquellos aspectos que la influyen a convertirse en una poderosa fuente semiótica de un discurso, sino una visión descriptiva de eso que no vemos de la violencia: lo que queda de un acto seco e innecesario.

Insisto: la foto es periodísticamente necesaria… pero duele muchísimo. Éticamente creo que está cargada de un contexto poderoso, pero mal usado, no por Sergio, a quien respeto como periodista y editor de primera línea, sino por aquellos que quieren viralizar un hecho con las intenciones equivocadas.


Politizar la vida…

No es que me desencaje el homicidio de una persona pública. Es sensato considerar los hechos con cabeza fría y en lo personal creo que este no es el momento de ser reactivo ante una situación descontrolada por más de 15 años. El hecho es que pareciera que esas cosas que no tocan a los venezolanos pudientes y poderosos se convierten en un tema central de sus pensamientos cuando ocurre un hecho tan terrible como éste a una Miss Venezuela, una de las diosas de la belleza venezolana, una de las piezas de nuestro imaginario popular, parte del engranaje del ser venezolano.

En mis años como reportero de sucesos fue muy impresionante ver como día tras día el mundo daba vueltas terriblemente y se convertía e una centrífuga de violentos hechos, cada día peores, más agresivos, más insensibles, y mucho peor, con cada vez menos sentido. Cuando la corriente me llevó a otras aguas toda mi familia respiró: marco va a cambiar, será menos neurótico, menos insensible, menos crudo, menos inconsciente. Nada de eso paso.

La violencia siempre fue parte de mi conciencia como periodista y luego, cuando tuve oportunidad de hacer trabajo político y entendí la función de la política tuve la oportunidad de convertirme en un embajador de conciencia a esos dirigentes que me tocaba llevar y creo que tuvo resultados.

He sido crítico ante el bastión de lucha de la oposición de la gobernabilidad, siempre me ha parecido una estupidez, pues el esfuerzo se diluye torpemente en asuntos como ello porque no afecta a los ciudadanos, y allí es dónde queda los temas concretos y sensatos que debe atacar la clase política. Lamentablemente la visión de revolución es totalmente político, dirigido al control de la gobernabilidad y de los asuntos que conciernen al poder y el uso de los bienes del estado para el mantenimiento de esto, si no fuera así, luego de la muerte de Chávez, Maduro nunca hubiese sido presidente, pero la realidad es tal cual como está hoy.

La noche ha sido terrible. Mi cabeza no paraba de pensar en cosas que realmente me preocupan y recuerdo cuando Antonio Ledezma llevaba dando tumbos un cierto liderazgo en Caracas con Alianza Bravo Pueblo. Escucharlo siempre fue una apología a la locura, o por lo menos eso pensaba yo en su momento. Antonio siempre fue un tipo con una visión clara, un poco desencajada de lo común y corriente; eso lo mantuvo a flote durante muchos años (quizá esta opinión sea disonante de lo que he conversado en otras ocasiones, pero digamos que el que no reflexiona sus cosas puede que sea un trasnochado toda la vida). Hoy es uno de los bastiones de la reivindicación política de la gobernabilidad y la capacidad de hacer cosas para la gente y por la gente, precisamente el punto que tiene valor en esa lucha.

Pero creo que es momento de plantear nuevas visiones de revolución, una revolución verdadera que se plantee desde lo profundo de la conciencia, consecuente con el país y la necesidad que tenemos, que se coloque por encima de nosotros mismos, de la misma clase política y se genere una conciencia nueva, sin violencia y transformativa de todos los venezolanos.

Hoy podría criticar muchas cosas: ¿para qué tenemos una Asamblea Nacional que no tiene el poder de legislar? Cada sesión son horas de dinero perdido para el estado y su proporcionalidad no es la más representativa de todas, su efectividad es cada día menor y su función se entrega terriblemente a una habilitante que no cumple con las necesidades de los ciudadanos, en la resolución de sus problemas, en la estructuración de leyes que regulen la seguridad administrativa y legal del país.

También pensaba sobre la función de los poderes judiciales y su función, incluyendo de los ministerios que administran ese sector. De qué nos sirven si no tenemos a los policías en donde deben estar y están peor armados que cualquier patán de barrio. Para qué tenemos a los militares, que su función es resguardar la soberanía del país (no la del partido) vendiendo papas y cebollas. De que nos sirve tener un ministerio de cárceles que no puede controlarlas y entrega su poder a los pranes y líderes del penal para llevar el destino de miles de presos. De qué sirve una Fiscalía y una Defensa Pública que estamos desprotegidos en las calles, eso sin hablar de Indepabis, donde pareciera que te están haciendo un favor por defenderte, cuando cobran un dineral sin hacer nada (el caso de mi mamá y su carro tiene más de un año y nada que camina).

Creo que la verdadera revolución es sincerar las cosas y hacer que este país se enderece desde el principio: si te multan, pide tu boleta y paga tus unidades tributarias, si trabajas en un instituto público, haz tu trabajo cabalmente y respeta a la gente, haz tu cola, respeta la luz, párate temprano, cumple como ciudadano, reclama, resuelve, embolsa bien tu basura, paga tus servicios (todos tus servicios, no seas arañao); si eres policía, sé policía; si eres militar, sé militar no vende papas; si eres ministro, sé ministro; si eres diputado, sé diputado; si eres magistrado, se magistrado.

Esta visión de revolución ha trastocado la realidad y ha hecho que los ciudadanos nos convirtamos en cualquier cosa menos lo que debemos ser. Ha hecho que usemos el dinero para lo que no debemos (como comprar el cupo Cadivi para comprar dólares y traértelos para ganarte el triple y poder pagar una piche lavadora y una nevera, por ejemplo), ser como no hemos sido nunca.

La política es el acuerdo del bien común, algo que perdimos, precisamente por la visión trastocada de esta realidad que malquebien vivimos. El acuerdo en vivir en comunidad es fundamental pasa salir adelante y eso es precisamente una revolución, hecha de ideas, de pensamiento crítico, de conciencia y paciencia.

Debemos politizar los problemas sociales que vivimos porque así llegamos a un acuerdo de lo que debemos hacer, que no es precisamente meter la cabeza debajo de la tierra y esperar que todo pase, como ocurre. Debemos politizar la vida, porque de muertos ya tenemos bastante.


@emocionalex: Hay placeres que en la vida hay que repetir

Una tarde Pascual me había sobre su idea de hablar con un amigo chef que hace cenas privadas para darnos el gustico de comer a nuestras anchas en una cena fenomenal. Ya me había comentado de las habilidades del señor Alex Arcas, y cada vez que me mostraba un ejemplo de sus menús, provocan la salivación inmediata, así como el perrito de Pavlov.

Decidimos pues aventurarnos a una cena privé con unos cuantos amigos. Hablar de la comida sería una torpeza, pues cada plato llevaba muchas cosas que los podrían describir, sin embargo hay un detalle que representa la Cocina de este insigne Catalán que tiene en sus manos algo que hace que la comida sea maravillosa: Cariño.

Alex se esmera por servirte, por acompañarte en cada plato, explicando cada detalle y cada cosa que lo hace especial, habla de sus especias, de sus productos seleccionados por él mismo, de sus cocciones, sus detalles que hacen de sus platos, más allá de una experiencia de sabores, como él dice, “una montaña rusa de sabores”.

Además, el ambiente ecléctico, sencillo, sensible, cálido y armonioso de su casa hace que cualquier detalle que pretenda hacer de una cena especial por un chef fenomenal, se convierta en un encuentro de amigos que conversan de cosas más triviales como las cosas de la vida, del amor, de los encuentros y desencuentros, de los amigos y no tan amigos en común, sobre sueños y proyectos que es mejor callar por respeto a los amigos, ustedes saben, “para que se den”.

Hay placeres que uno se tiene que dar una vez en la vida, pero la cocina de Alex,  e incluso, su compañía y su amistad, se tiene que repetir una y otra, y otra vez.

PD: Tienen que entrar al baño.


No nos quejamos

Ya llega a un punto tan terrible que ya no nos quejamos en la vida, solo decimos la verdad, porque cualquier cosa que digamos sobre lo que pasa en Venezuela queda corta a lo que sucede en realidad y creo que mucha gente que vive afuera no lo entiende hasta que pisa Caracas y sufre realmente la ciudad.

Asesinar a una ex miss Venezuela (que son algo así como u emblema en nuestro país) pasa por debajo de la mesa ante tanta cosas que pasa todos los días; estamos tan acostumbrados al escándalo que un hecho como este deja de ser sorpresivo y doloroso, precisamente, porque la costumbre nos ha llevado a perder la sensibilidad ante tanta cosa que ocurre, creo que porque es tan rápido que no nos da tiempo para lamentarnos con honestidad.

Y así, la esquela digital deja correr los hechos, las reacciones, las declaraciones, los detalles de minuto a minuto, y deja de ser un evento realmente terrible para convertirse en una página más de un diario un siete de enero, y mañana tendremos en los titulares la aprehensión de los delincuentes (que hacen lo mismo todos los días), quienes terminarán en Tocorón, una cárcel que más que ser un reformatorio, es una escuela terrible de la violencia que supera a los mismos presos.

Nada que decir sobre el sistema de que nos quejamos siempre, porque no nos quejamos, porque simplemente cualquier cosa que opinemos es un ápice de la realidad, pues si supiéramos la verdad, no nos quejáramos tanto, algo hubiésemos hecho “bien”.


Desea (me) bien

Hay maneras tradicionales de despedir el año. Recuerdo que el año pasado salió un texto maravilloso que se convirtió en uno de esos escritos fundamentales de lo que somos y lo que queremos (pueden leerlo aquí http://wp.me/p1jcQL-3V). Este año las cosas no cambian mucho, pues uno se vuelve más honestos con los deseos, sólo que, en vez de tragárnoslos con 12 uvas (que siempre me ha parecido una labor titánica) los lanzamos al cielo en globos del deseo (una costumbre que además de cursi me parece terrible, pero eso no es el asunto de este texto).

Yo estoy a punto de salir a caminar en un rato vía mi casa, esperando que me lleguen esos deseos que tengo pendientes en una caminata inspiradora. Siempre he pensado que el cielo es donde van las estrellas, los sueños y las ideas, y por eso tengo ganas de pedir cosas que realmente quiero y deseo, no sólo para mi claro está, con la cabeza despejada, bajo el cielo azul del primero de enero en la tarde.

De lo que si tengo claro, es que muchas de las cosas que prometí el año pasado que iba a hacer las cumplí en la medida de lo posible. Creo que las cosas más importantes las pude concretar y fueron bien importantes para el cambio que deseo a largo plazo. Creo que estoy, francamente, en la mitad exacta de mi vida (espero que me pongan unos cuantos años de descuento, pero sin no, pos bien) y eso me da ciertamente una posibilidad de saber lo que quiero y no quiero en la vida, más cuando la primera mitad pintó tal como la viví, que estuvo bastante buena.

No es que quiera ser desagradecido, pero hay cosas que considero importante tener claro a la hora de desear cosas en la vida, o de recibir deseos de otros, y esta atiende a esta lista que les presento ahora… partiendo desde la premisa que hay que desear bien, porque el genio de los deseos es un tipo bastante bien jodedorcito como para darte lo que quieres, pero si no sabes pedir, pasan las cosas que pasan en la vida. A esto le llamo, LOS DESEOS QUE NECESITAMOS PARA EL AÑO NUEVO.

  • No me desees que tenga una pareja nueva: creo que cuando la gente se divorcia por las razones que no son “tenía otra”, no tiene muy claro eso de la siguiente. Por eso, eso de desearle a la gente “ojala consigas a alguien que te quiera y te atienda” no es precisamente un deseo decente, porque, primero no estamos a principio en el siglo XX, y segundo creo que hay cosas más importantes que eso cuando se trata de pedir una pareja. Deja que esas piezas la construya en el camino. Deseo alternativo: ojala consigas la persona indicada para ti… Lo demás te lo dejo a ti.
  • No me desees prosperidad: la prosperidad es algo tan amplio que a veces considerar esa palabra es un poco limitado, podría creer que la prosperidad es hacer dinero, pero no es suficiente, a veces la prosperidad es tener la cantidad que necesitas para ser feliz. Deseo alternativo: te deseo mucha plata, más de lo que puedas gastar.
  • No me desees viajar: maginate… te mandan a trabajar a Islandia porque hay cosas que hacer por allá, en la parte del año que es solo de noche. O te manden de congreso donde no salgas del hotel en Rio de Janeiro en mitad del carnaval y de vuelta: directo al aeropuerto. Creo que es mejor que me desees expansión, y en especial, que me desees menos papeleos en este país de mmmier… Deseo alternativo: espero que te den cadivi completo para una isla paradisiaca.
  • No me desees buenas nuevas: entre ellas, la idea de tener muchachos. Es lindo, si, pero espero que eso sea en el tiempo que se disponga en la vida, más cuando se trata cuando tengas que pasar por el paso uno. Deseo alternativo: te deseo noticias maravillosas que alegren a tu casa y a tu familia.
  • No me desees que tenga muchas cosas bonitas: en mi pueblo eso se llama crédito… no es más fácil sincerar las cosas como en este caso, en el deseo alternativo: ojalá te bajen la tasa anual de la tarjeta de crédito.
  • No me desees que este país se arregle: este país no tiene compón si los que viven en él no se proponen a cambiar de actitud y se sometan a una nueva manera de vivir. Creo que debemos desear que el venezolano tome conciencia y se convierta en una persona más sensata, más honesta y más justa con su país y sus vecinos. Como por ejemplo, no salir a raspar Cadivi para seguir desangrando al país, como no jugarle a la corrupción, como dejar de hacer colas para robar a media empresa privada con las decisiones de su presidente actual, y mucho más cuando eres uno de aquellos que levantó banderitas en las bailantas de oposición miraculitos. Deseo alternativo: deséame una mejor conciencia de patria, no patria, patria, patria querida…
  • Deséame una sonrisa sincera todo el año.
  • Deséame tiempo de calidad contigo, para que disfrutemos de la amistad que nos une.
  • Deséame pasión para seguir adelante con los proyectos bonitos que nos pueden cambiar la vida.
  • Deséame muchos besos sinceros, pase lo que pase.
  • Deséame muchos buenos amigos.
  • Deséame muchos abrazos de alegría.
  • Deséame más sueños bonitos, más proyectos concretos, para logros.
  • Si eres linda y me deseas, no te lo guardes que la vida es corta (esta es de broma)
  • Deséame 365 días maravillosos, que los espero con mucha franqueza.

Lo lindo de esta lista es que es precisamente lo que quiero que tengas. Lleno de sonrisas, de amigos, y de placeres. De dinero, de salud y de conciencia… De buenos libros, buenas pelis y buenos proyectos, y si nos encontramos en el camino, cuenta conmigo así como yo cuento contigo. Eso creo que debe ser el deseo para todos. Te deseo muchos amigos sinceros, porque ellos te traen cosas maravillosas… solo te doy un ejemplo: mira los míos…

Para ellos gracias… porque sin ellos no sería lo que soy y ellos no serían sin mí. Estamos comenzando hoy, cuenta conmigo.


… treinta y cinco!

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Tengo mis dilemas con mi edad… no me siento como un tipo de treinta y cinco años pero los tengo. Tengo la esperanza de que esos años que vienen no me traten tan mal, pues estoy contento con estos últimos 35.

Ha sido divertido, con todas sus cosas por supuesto, y creo que los que vienen serán un poco más… digamos que este año se han concretado cosas que esperaba que sucedieran, y creo que este año será un poco más serio en ese aspecto… tengo intención, que es una de las cosas que en ocasiones dejaba pasar en los años que no sabía hacia dónde ir.

Este años es distinto… tengo una idea fija en la cabeza… ya les contaré… por lo demás, gracias por sus felicitaciones. Este año promete.


Ante la rectitud y la elegancia… unas palabras

Debo reconocer que una cosa que cuesta muchísimo es manejar una comunidad, en especial cuando se trata de gente diversa que piensa, cree y afirma que tiene la razón. Basta para ello tener un acercamiento en una junta de condominios: apenas el asunto de la convocatoria hace hervir los cabellos a más de uno.

A eso me refiero, la diversidad de opiniones siempre genera resquemores, y en aspectos muy particulares algunos roces que siempre existen por cualquier razón (los detalles no importan). Hay que entender que la comunidad es un aspecto vivo, que se mueve, que piensa por si sola, por encima a la conciencia personal.

Así es community Manager Venezuela: una herramienta llena de gente, de personas con opiniones, con ideas, que compite y colabora, que intercambia y se pelea. Normal. Sin embargo…

Creo que la autoridad que tengo dentro de la comunidad parte desde su inicio, no porque sea mi idea: sé, respeto, comparto el liderazgo de Carolina en el grupo y agradezco el esfuerzo que ella hace para que esta comunidad se mantenga, y eso pasa por sus acuerdos y negociaciones para hacer de esta plataforma una herramienta prestigiosa que reúna, como lo hace, a las personas interesadas en el tema de la comunicación digital, así como también a esas personas influyentes dentro del ámbito digital.

Por otro lado las iniciativas que se mantienen dentro del grupo son fundamentales. Tener una red de trabajo como la que tenemos hoy hace que las cosas sean más complejas, lo cual requiere mucho trabajo, mucho detalle y muchas ganas de seguir haciendo cosas para que esta plataforma tenga éxito.

Estoy consciente y doy fe que esta labor se hace cuesta arriba a causa de las responsabilidades personales (somos community managers, content managers, coordinadores de cuentas, gerentes de mercadeo, jefes de estrategias digitales, periodistas… de eso comemos) y es probable que esta plataforma no tenga el éxito que esperamos… de eso nos encargaremos más adelante, pero por lo pronto, hay muchas cosas que ir afinando poco a poco para que esta herramienta sea lo que deseamos que sea para todos.

En ocasiones las decisiones que se toman nos ha llevado a discusiones acaloradas, que hemos solventado con conciencia los razonamientos y entendido que hay cosas que tienen ya su brecha abierta y que ello remite a beneficios para quienes tomamos las decisiones ejecutivas: para nuestros asociados, nuestros participantes y seguidores.

Muchos saben que es eso… tomamos decisiones todos los días.

Ello me lleva a considerar la siguiente reflexión, y no se trata de una condición genuflexa ante el administrador del grupo (nos hemos dicho nuestras cosas, pero nuestra amistad y camaradería está por encima de eso): no voy a aceptar el desprestigio de una comunidad que ama lo que hace y que por eso nos sigue y está con nosotros. Todos los que están aquí han sido respetuosos, y en los momentos de crisis, hubo gente que se despidió elegantemente cuando tuvo sus diferencias, gente que en lo personal, respeto, admiro, escucho y converso eventualmente, porque sigo pensando que son valiosísimos para la profesión. Para ellos, gracias por su aporte cuando nos acompañaron, en ocasiones creo que su propuesta es necesaria.

Pero… siempre hay un pero… no tolero gente que ha hecho de su labor, por razones y discusiones personales, el desprestigio a una comunidad que se hace todos los días gracias a la colaboración de cientos de amantes de lo digital, no lo tolero. Mi aplauso a los que, pese a sus diferencias, siguen apoyando este proyecto y han echado andar el suyo, pero no acepto el ataque verbal por distintos medios y canales, el ataque estructural, el hackeo descarado, y el insulto grosero y triste de la histeria. Los asuntos personales deben dirimirse en el plano personal, punto, de otra manera pasan al plano de la histeria y la falta de respeto a la privacidad personal de los interesados en estas cosas: es decir, no me interesa.

Espero que esto tenga un resultado sensato, porque si no… realmente me da mucha pena, pero al final, nosotros somos su problema…

Marco Gonzalez V.
Comunicador Social
mtgonv
@mtgonv


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